por Politican
La gestión de un municipio de la relevancia de Yaiza, en Lanzarote, no es solo una cuestión de administración pública, sino un ejercicio de equilibrio constante entre el bienestar del residente, la experiencia del turista y la preservación del entorno natural. Beatriz Vázquez, concejal de Playas, Seguridad Ciudadana y Transportes del Ayuntamiento de Yaiza, se encuentra al frente de áreas críticas que definen el día a día de una de las zonas más bellas y visitadas del archipiélago canario.
En una conversación para Politican.es, Vázquez desgrana los retos de mantener la seguridad en un litoral diverso, la lucha contra el incivismo mediante la tecnología y la ambiciosa hoja de ruta para mejorar la conectividad en el municipio.
La obtención de banderas azules es un síntoma de salud para cualquier costa, pero para la responsable de Playas de Yaiza, estas distinciones son, ante todo, un compromiso de mantenimiento y vigilancia. "Hace poquito hemos colocado tres banderas azules en nuestro municipio, dos en puertos y una en la playa del pueblo.
Eso nos requiere una serie de servicios que tenemos que mantener, como el tema del socorrismo y la vigilancia", explica Vázquez. La seguridad no es opcional, especialmente cuando una mala experiencia puede empañar la reputación de un destino internacional: "Cuando algo sale bien se cuenta a tres o cuatro personas, pero cuando sale mal, se cuenta a quince o veinte".
Uno de los puntos más singulares de la gestión de Vázquez es la Playa del Pueblo. A diferencia de otras zonas de baño, esta playa requiere una vigilancia constante debido a un fenómeno muy particular. "En esa playa hay una peculiaridad que es la ola del barco y ahí no podemos permitirnos no tener socorrismo", afirma con rotundidad.
Esta playa, de carácter marcadamente familiar y frecuentada por residentes, esconde un peligro que los visitantes desconocen. Según la concejal, se considera peligrosa debido a esa ola que aparece periódicamente, lo que obliga al Ayuntamiento a mantener un servicio de prevención que alerte al bañista: "Usted tiene que saber que cada hora hay esto".
Sin embargo, el mayor quebradero de cabeza para la seguridad costera no son las playas urbanas, sino los parajes naturales que se vuelven virales. Los Charcones se han convertido en un punto crítico. Beatriz Vázquez señala directamente a las plataformas digitales como un factor de riesgo: "Las redes sociales tienen su parte buena y su parte mala. Estaba colocado como una zona de visita casi obligada, pero es una zona catalogada como peligrosa".
La concejal aboga por un cambio de enfoque en la promoción turística: "Creo que las redes sociales deben de enfocarlo diciendo: 'Oiga, esto es muy bonito, pero existe esta serie de peligros'". Ante la imposibilidad de controlar todos los senderos que llegan a la zona, el Ayuntamiento trabaja junto al Consorcio en la instalación de cartelería, cámaras y megafonía para alertar a los visitantes, especialmente durante los temporales. "Por más aros salvavidas o banderas rojas que pongamos, tenemos que concienciar a la gente. Si no conoces la zona, no te metas", sentencia Vázquez.
La modernización de las infraestructuras costeras es otra de las prioridades de la concejalía. El objetivo es claro: dar un mejor servicio sin perder la esencia del municipio. Actualmente, Yaiza trabaja en proyectos de mejora que, aunque se enfrentan a la lentitud burocrática de las administraciones, buscan transformar la experiencia en la arena.
Una de las medidas más visibles será la adaptación a las nuevas normativas de sostenibilidad hídrica. Vázquez anuncia que las duchas tradicionales tienen los días contados: "La nueva normativa nos dice que las duchas ya no están permitidas, sino que serían solo lavapiés por el tema del ahorro de agua".
Además del ahorro, la accesibilidad es el eje central de las reformas en la Playa del Pueblo. Se busca mejorar las rampas para las sillas anfibias (PMR), un reto técnico constante debido a la fuerza de las mareas que suelen deteriorar las instalaciones. "Queremos acondicionar la zona de socorrismo, el botiquín y crear zonas de sombra para los trabajadores, además de renovar la cartelería".
Para Vázquez, estas mejoras son fundamentales para los que disfrutan de la playa desde hace décadas: "Ves a la gente de toda la vida que lleva 20 años yendo a las nueve de la mañana a bañarse. Eso no lo puedes perder porque es la esencia del municipio".
El área de Seguridad Ciudadana es, quizás, la que requiere una mano más firme y una visión más tecnológica. Vázquez reconoce una pérdida de respeto generalizada en la convivencia social: "A mí no se me ocurre ir a un sitio de vacaciones y ponerme a romper papeleras o tirar basura. Ese respeto se ha perdido".
Para atajar el vandalismo y las conductas incívicas, el Ayuntamiento ha iniciado la instalación de más de 100 cámaras de seguridad en todo el municipio. Esta medida, que ha generado debate entre los vecinos, tiene un objetivo disuasorio y de control de tráfico. "Parece que estás videovigilado todo el día, pero queremos ver quién comete infracciones. Hasta que a la gente le cueste dinero, no lo van a entender", explica la concejal.
El problema de los vertidos incontrolados es especialmente sangrante. A pesar de existir servicios de recogida de enseres y puntos limpios, algunas zonas se convierten en escombreras de la noche a la mañana. "Tengo fotos de lavadoras, microondas y neveras. Los chicos del Ayuntamiento pasan y a las dos horas vuelve a estar lleno. Es una locura". Las cámaras ayudarán a identificar a estos infractores, aplicando el principio de que "la gente solo aprende cuando le tocan el bolsillo".
Un problema estructural que afecta directamente a la seguridad es la falta de vivienda. Vázquez coincide con el alcalde en que la escasez de alojamiento dificulta cubrir las plazas de policía local. "La vivienda es un caos para policías, para profesores y para la gente que quiere venir a trabajar.
Mientras no se regule la vivienda vacacional, es muy complicado". A pesar de esto, el Ayuntamiento sigue esforzándose por reforzar los efectivos mediante dispositivos especiales en fiestas y eventos, trabajando codo con codo con la Guardia Civil para mantener el orden en momentos de gran afluencia.
En el área de transportes, el desafío es romper el aislamiento de los núcleos más alejados. Yaiza no tiene competencias directas, pues dependen del Cabildo, pero Beatriz Vázquez se define como alguien que está "todo el día llorando" (reclamando) para conseguir mejoras.
Una de las iniciativas más innovadoras es el Taxi Guagua, un servicio que conecta Yaiza con El Golfo, Las Breñas y Playa Quemada. "El usuario coge el taxi y no le cuesta, porque está cubierto como si fuera un servicio de guagua. Te trae a Yaiza para que puedas hacer tus gestiones o conectar con otras líneas hacia Arrecife o Playa Blanca", explica.
No obstante, el gran proyecto es la Línea Circular. Vázquez espera que este servicio sea una realidad antes de que acabe la legislatura. "Si queremos fomentar que haya menos vehículos en carretera, tenemos que dar un mejor servicio". Asimismo, se trabaja en la instalación de marquesinas, un proyecto que ha sufrido retrasos pero que es vital para la comodidad del ciudadano. "Hemos preferido esperar y modificar proyectos antes que renunciar a paradas necesarias".
Al mirar al futuro, Beatriz Vázquez evoca la seguridad que encontró cuando llegó a la isla desde la península. "Me gustaría ver un municipio como cuando llegué, con una seguridad que te permitía dejar el coche abierto y sabías que no pasaba nada". Su deseo es que las próximas generaciones puedan caminar por las calles con tranquilidad, apoyadas por leyes más eficaces y mejores infraestructuras viarias, como el desdoblamiento de la LZ-2.
Beatriz Vázquez ha hecho de Yaiza su hogar y su causa. "No planteo un regreso a mi tierra. Me gusta Lanzarote, me gusta Yaiza y me gusta Playa Blanca". Su gestión, marcada por la atención al detalle y la defensa del residente, busca que el municipio progrese sin olvidar las "pinceladas pequeñas" que, en última instancia, son las que consiguen los grandes cambios.
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