por Europa Press
Toledo, Badajoz, Las Palmas de Gran Canaria y las áreas metropolitanas de Madrid y Barcelona se sitúan a la cabeza del uso del coche propio en sus desplazamiento, según la última edición del Foro de Movilidad de Alphabet.
En general el coche ha igualado a la opción de desplazarse a pie en las ciudades con un 65% de uso tras crecer cinco puntos con respecto a 2025.
El estudio, publicado este pasado lunes, indica que el 48% de los españoles utiliza el coche para moverse por el centro de la ciudad, manteniendo la tendencia al alza de los últimos dos años.
Además, el 75% de los españoles afirma que la comodidad es el principal motivo para elegir su forma habitual de desplazamiento, por delante del ejercicio físico (38%) o del ahorro económico (27%).
En cuanto al transporte público, mientras autobús (44%) y tren (16%) mantienen prácticamente estables sus niveles de uso, el metro se convierte en el único gran medio de transporte que pierde usuarios, retrocediendo por segundo año consecutivo hasta el 26%.
Por otro lado, el 54% de los españoles considera al vehículo privado indispensable para realizar sus desplazamientos habituales, tres puntos por encima del año anterior. La cultura de la propiedad se impone a otras modalidades, con el 84% de los españoles manifestando esta preferencia frente a otras formas de desplazarse o de acceder a un vehículo.
Entre quienes prescinden de él, un 35% combina el transporte público, bicicleta o caminar, mientras que un 31% se ve frenado por el coste total de mantenimiento (compra, seguro, revisiones o aparcamiento).
Respecto a la renovación del vehículo, un 37% de los conductores afirma que no se planteará cambiarlo hasta que este supere los diez años de antigüedad. Una avería mecánica grave se mantiene, con un 81%, como el motivo principal. La seguridad (27%) y la sostenibilidad (24%) crecen ligeramente como razones adicionales.
Por territorios, los núcleos urbanos de Madrid y Barcelona lideran el reemplazo más rápido de vehículos, con plazos inferiores a los 7 años, mientras que Aragón se sitúa en el extremo opuesto como la comunidad autónoma más conservadora, con un 47% de sus propietarios demorando la renovación más allá de los 10 años.