por Politican
Octavio Caraballo, viceconsejero del Gabinete de la Presidencia del Gobierno de Canarias, ha desglosado en el programa "Primera Clave" de Politican.es, con detalle la compleja realidad que atraviesa el archipiélago en relación con los recientes acontecimientos en Ceuta, la gestión del Gobierno de España y la implementación de nuevas normativas europeas. En un contexto donde la presión en el Sahel y el norte de África no cesa, Canarias se mantiene como un punto crítico de la ruta atlántica, enfrentando desafíos que van desde lo humanitario hasta lo puramente administrativo y geopolítico.
La crisis vivida en Ceuta ha encendido todas las alarmas sobre la capacidad de respuesta del Estado español. Para Caraballo, aunque los expertos sugieren que lo ocurrido en la ciudad autónoma podría replicarse en Canarias, existen matices geográficos fundamentales. No obstante, advierte que lo sucedido es una "señal sobre una situación que permanece más vigente que nunca". A pesar de que las cifras en Canarias han mostrado reducciones puntuales en los últimos dos años, la presión en el norte de África y la inestabilidad en países como Mali, Níger y Burkina Faso auguran un incremento de la tensión en los próximos años.
La valoración de Caraballo sobre la actuación del Ejecutivo central es tajante y no deja lugar a dudas sobre el malestar en las islas. "Yo creo que no se ha podido gestionar peor. No se ha podido gestionar peor y con improvisación constante", afirma el viceconsejero. Según su análisis, el Gobierno de España "llegó tarde y llegó mal", creando un mando único un mes después de iniciada la crisis, cuyas respuestas no se alinean con las demandas de la población afectada.
Además de la gestión interna, el viceconsejero señala el "ruido exterior" de la oposición, que a su juicio no contribuye a tranquilizar a la población ni a resolver una crisis que podría derivar en escenarios mucho más graves. La falta de una estrategia coordinada ha dejado a los territorios de primera línea en una situación de vulnerabilidad extrema.
En la entrevista también se abordó la relación con el Reino de Marruecos y la opacidad informativa del Gobierno de España. Caraballo subraya que la percepción ciudadana de que Marruecos orquestó los movimientos en Ceuta se ve alimentada por la falta de claridad oficial. "Cuanto antes el Gobierno de España debe aclarar con el Gobierno de Marruecos qué fue lo que ocurrió el día 30 de julio", exige, lamentando que la información que llega sea confusa o se transmita únicamente a través de informes policiales solicitados por la justicia.
Más allá de las cifras y la política, Caraballo pone el foco en el coste humano. Recuerda que, mientras el mundo miraba a Ceuta, 141 personas perdieron la vida intentando llegar a las costas canarias desde Gambia, una travesía de más de 2.000 kilómetros que se vuelve cada vez más larga y mortífera. "Nos olvidamos de por qué 80.000 personas deciden jugarse la vida cruzando a nado", reflexiona, enfatizando que la desigualdad entre ambas orillas es el motor de una crisis migratoria constante que Canarias vivirá de forma permanente.
La entrada en vigor del Pacto Migratorio Europeo el pasado 12 de junio ha introducido nuevos obstáculos administrativos en lugar de soluciones ágiles. Caraballo denuncia que este pacto está "generando más tensiones en las zonas fronterizas". Lo que antes era un tránsito de dos o tres semanas hacia la península para los adultos, ahora se ha convertido en un proceso que puede alargarse hasta 12 semanas solo para que el Gobierno se pronuncie sobre una petición de asilo, y otras 12 semanas si la respuesta es negativa.
"Bruselas lo que pretende es tensionar las zonas migratorias para que los migrantes no den el salto al continente", explica el viceconsejero. Esta estrategia de "tapón" en las fronteras exteriores como Canarias o Ceuta se ha implementado, según denuncia, sin informar debidamente a las comunidades autónomas ni compartir los impactos que tendría en el territorio.
Uno de los momentos de mayor fricción política se produce ante la promesa de Pedro Sánchez de solicitar para Ceuta el estatus de Región Ultraperiférica (RUP). Caraballo califica esta propuesta como un acto de "improvisación" y muestra su preocupación por el "desconocimiento" del presidente sobre lo que este estatus implica.
Ser una RUP no es solo una categoría administrativa; depende de factores como la lejanía geográfica, algo que cumple Canarias pero no Ceuta ni Melilla. Caraballo advierte de las consecuencias fatales para el archipiélago: "Nuestros derechos y los recursos económicos que nos corresponden como región ultraperiférica quedarían en entredicho y eso sí que sería mortal para el futuro de Canarias, especialmente en sectores estratégicos como la agricultura". Considera que es un engaño a la ciudadanía prometer algo que requeriría modificar el tratado de fundación de la Unión Europea.
En el ámbito de la política interna canaria, el viceconsejero también abordó la relación con su socio de gobierno, el Partido Popular. A pesar de las declaraciones del vicepresidente Manuel Domínguez sobre "cerrar fronteras", Caraballo matiza que, aunque son socios, pertenecen a formaciones distintas con visiones diferentes. "Cerrar las fronteras es muy fácil decirlo y muy difícil aplicarlo porque sería vulnerar la ley", aclara, defendiendo un modelo basado en el respeto a los derechos fundamentales y la acogida legal.
Sobre el acuerdo de financiación, el Gobierno de Canarias se mantiene firme en la defensa de los intereses de las islas. Caraballo destaca que el acuerdo es positivo porque deja al Régimen Económico y Fiscal (REF) al margen y permite el uso del superávit, algo vital en un contexto económico global preocupante. No obstante, es consciente de la fragilidad de estos logros: "El blindaje del REF es una cosa que tendremos que seguir peleando de manera constante porque los ministros de Hacienda irán cambiando".
Para finalizar, el viceconsejero dibuja un panorama sombrío para el cierre de la legislatura. La falta de presupuestos estatales para 2027, la incertidumbre internacional y el avance de la ultraderecha en Europa —ejemplificado en las recientes elecciones en Alemania— son motivos de honda preocupación. Caraballo advierte que estos movimientos "no creen en la Europa de los 27" y que su ascenso enturbiará la solidaridad europea y el espíritu con el que se creó la Unión.
"Va a ser un último año de legislatura bastante intenso y complicado con muchos frentes nuevos", concluye Caraballo. Desde el Gobierno de Canarias, la hoja de ruta está clara: seguir monitoreando diariamente la situación en el Sahel ante la inacción del cuerpo diplomático español y batallar en Bruselas para que los fondos europeos lleguen directamente a las regiones ultraperiféricas, sin depender de la "voluntad del gobierno del estado de turno".
La gestión de las migraciones, asegura, no puede hacerse "a golpe de crisis", sino con políticas permanentes y una coordinación real entre ministerios que, a día de hoy, parece inexistente. Canarias se prepara así para un 2027 donde su relevancia estratégica y su capacidad de resistencia institucional serán puestas a prueba una vez más.
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