por Politican
El problema de la vivienda se ha consolidado como la principal preocupación tanto en Canarias como en el resto de Europa. Para Óscar Noda, la solución no solo depende de la voluntad municipal, sino de una sincronización efectiva con otras administraciones competentes como el Gobierno de Canarias y el Cabildo de Lanzarote. La relación con estas entidades, aunque necesaria, no siempre ha sido tan ágil como la demanda ciudadana exige.
Noda enfatiza que desde el grupo de gobierno de Unidos por Yaiza siempre se ha intentado "tender puentes con otras administraciones", entendiendo que el ciudadano espera resultados por encima de las siglas. Sin embargo, la realidad burocrática a menudo frena proyectos vitales. Un ejemplo claro es la parcela cedida en Playa Blanca para la construcción de 136 viviendas públicas. Aunque el ayuntamiento agilizó las licencias hace más de un año, la licitación sigue pendiente de fondos adicionales por el encarecimiento de los materiales y la urbanización del suelo.
La escasez de vivienda está provocando lo que el alcalde denomina un "efecto dominó" que afecta directamente a la calidad de los servicios públicos. No se trata solo de una cuestión de bienestar social, sino de viabilidad operativa para el municipio. Según datos aportados por el edil, la demanda supera ya las 400 familias, y la falta de alquileres asequibles está provocando una fuga de capital humano indispensable.
"Hay profesores y profesoras que no cogen su plaza porque no tienen donde vivir. Sanitarios, tres cuartos de lo mismo... Policías locales y Guardias Civiles igual; sacamos plazas y no se cubren o se van a otras islas porque aquí no encuentran un alquiler algo más o menos asequible", asegura.
Esta situación ha llevado al ayuntamiento a proponer soluciones creativas, como la reconversión de parcelas comerciales en residenciales, reservando cupos específicos para estos colectivos esenciales. Noda es tajante: "La administración debe ser diligente; si una casa terminada tarda año y medio en adjudicarse, estamos haciendo algo mal", refiriéndose a las promociones ya finalizadas en el municipio que siguen cerradas por trámites administrativos ajenos al consistorio.
Uno de los debates más intensos de la legislatura ha sido la implantación de las Zonas de Aceleración de Renovables (ZAR). Yaiza, como reserva de la biosfera, se enfrenta al reto de cumplir con los objetivos europeos de descarbonización sin sacrificar su patrimonio paisajístico y natural.
Óscar Noda ha liderado una postura firme en defensa del territorio, oponiéndose a la instalación indiscriminada de parques eólicos o fotovoltaicos en zonas vírgenes o protegidas. Para el alcalde, el modelo debe priorizar el uso de suelos antropizados y las cubiertas de edificios públicos y naves industriales antes de intervenir en parajes emblemáticos como el Monumento Natural de los Ajaches o las cercanías de Femés.
El alcalde advierte sobre el peligro del artículo 6 bis de la Ley del Suelo, que permite a las administraciones superiores imponer proyectos de interés general por encima del planeamiento municipal. Ante esto, Yaiza ha buscado el asesoramiento de expertos como el catedrático de la Universidad de La Laguna, el profesor Guerrero, para proponer alternativas de consumo colectivo y comunidades energéticas que minimicen el impacto visual.
"Energías renovables, sí, yo creo que nadie va a estar en contra, pero no de cualquier manera ni a cualquier precio. No nos dejan ni soterrar ciertos tendidos y ¿vas a poner placas en zonas protegidas? Por ahí no pasamos", tal y como asevera.
Noda celebra que el Cabildo haya comenzado a "recular" en algunas de sus propuestas iniciales tras las quejas de los ayuntamientos, pero insiste en que la soberanía municipal debe respetarse: "La parcela o el territorio va a ser municipal y tendremos que asumir el impacto; por lo tanto, se debe contar con nosotros desde el minuto cero."
El agua es, posiblemente, el recurso más crítico para la estabilidad de Lanzarote. En Yaiza, la gestión del Consorcio del Agua y la relación con la empresa concesionaria han sido fuentes de fricción constante. El alcalde critica la falta de información fluida hacia los ayuntamientos consorciados, especialmente en decisiones de gran calado como la rescisión de contratos o la asunción de nuevas infraestructuras.
Para Noda, el problema no es solo la producción de agua desalada, sino el estado deplorable de las redes de transporte, que genera pérdidas inasumibles. En un tono crítico pero propositivo, el alcalde recuerda que Yaiza ha asumido históricamente competencias que no le correspondían para evitar el deterioro de sus calles.
"Asfaltabas hoy y mañana te rompían el asfalto para arreglar la tubería. Por eso, en nuestros planes de reasfaltado ya incluíamos el cambio de tuberías sin tener la competencia, porque el vecino lo que quiere es que la calle esté bien y que el agua llegue a su casa", sentencia.
El alcalde insta al Gobierno de Canarias y al Cabildo a establecer una lista clara de prioridades bajo la emergencia hídrica, que ya ha sido prorrogada en varias ocasiones sin que se traduzca en una renovación masiva de las redes. Noda hace especial hincapié en el sector agrícola, que este último año ha estado al borde de la quiebra por la falta de suministro, y en el saneamiento, alertando sobre la necesidad de un plan integral para evitar vertidos en zonas turísticas como Playa Blanca.
Como ingeniero informático, Óscar Noda ha impreso un sello tecnológico a su gestión. La digitalización del Ayuntamiento de Yaiza no es solo un objetivo estético, sino una herramienta para mejorar la eficiencia y la transparencia. Desde la implementación del gestor de expedientes en 2018 hasta la creación de la oficina virtual de recaudación, el objetivo ha sido eliminar el papel y facilitar la vida al contribuyente.
La llegada de la Inteligencia Artificial (IA) se ve en Yaiza como una oportunidad, aunque con cautela. Noda reconoce que algunos departamentos ya utilizan herramientas como GPT para agilizar la redacción de pliegos, informes técnicos o para automatizar respuestas en la atención al público a través de chatbots. Sin embargo, mantiene una visión humanista de la administración.
"La IA puede ser una herramienta útil, pero no creo que sustituya al ser humano. Hay incongruencias y errores de peso si no se revisa. Ante todo, no se puede perder el trato humano; somos personas atendiendo a personas", explica.
El futuro de Yaiza también pasa por diversificar su economía atrayendo a nómadas digitales. El alcalde es consciente de que el clima y el entorno son inmejorables, pero que la clave reside en la infraestructura técnica. Por ello, el ayuntamiento está facilitando canalizaciones de fibra óptica en cada obra nueva para eliminar los "puntos negros" de cobertura que aún persisten en pueblos como El Golfo o Playa Quemada.
Al mirar hacia el futuro cercano, Noda identifica el complejo deportivo de Yaiza como su obra bastión. Un proyecto que, tras superar numerosos obstáculos burocráticos y crisis de empresas constructoras, espera ver encauzado definitivamente. Pero más allá de las grandes infraestructuras, su discurso se centra en la estabilidad económica conseguida.
"Los ahorros de los vecinos hay que volcarlos en los vecinos. Para poder pensar en proyectos, primero tuvimos que lograr un saneamiento financiero; hace diez años era complicado hablar incluso de un simple reasfaltado", tal y como afirma.
Óscar Noda concluye reafirmando su compromiso con una gestión basada en la realidad y no en la confrontación. Su visión para Yaiza es la de un municipio limpio, seguro, con servicios externalizados bien dotados y, sobre todo, un lugar donde la administración no sea un obstáculo, sino un motor de soluciones. Con la mano tendida a otras instituciones pero con la firmeza de quien defiende su territorio, el alcalde encara el tramo final de su mandato con la convicción de que "rodear la piedra en el camino puede tardar más, pero a menudo es la mejor opción para no caer.
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