por Politican
En política, el primer discurso no siempre se pronuncia desde un atril. Muchas veces comienza mucho antes, en el instante en que un dirigente aparece ante una cámara o entra en una sala. La forma de vestir, la postura corporal, los colores elegidos o incluso los pequeños detalles del atuendo generan una primera impresión que condiciona la manera en que será recibido el mensaje posterior.
Sobre esta realidad reflexiona la consultora María Francés en el artículo ¿Por qué algunos líderes parecen tener autoridad antes de hablar?, publicado en la sección Power Dressing de La Revista de ACOP correspondiente a julio de 2026.
La comunicación comienza antes del discurso
El análisis parte de una idea sencilla: la autoridad no depende exclusivamente del cargo que ocupa una persona ni de la calidad de sus argumentos. Antes incluso de escuchar una intervención, el cerebro humano ya ha elaborado una primera valoración sobre quien tiene delante. Esa percepción inicial se construye mediante señales visuales que transmiten profesionalidad, seguridad, cercanía o liderazgo.
Según explica María Francés, el denominado power dressing no consiste en vestir de forma elegante o utilizar prendas de lujo. Se trata de emplear conscientemente la imagen personal como una herramienta de comunicación estratégica. Cada decisión estética comunica.
La ropa también envía mensajes políticos
La autora recuerda que la vestimenta ha acompañado históricamente al ejercicio del poder. Desde los uniformes militares hasta los trajes oscuros de los jefes de Gobierno, pasando por los colores utilizados en las campañas electorales o los símbolos nacionales incorporados al vestuario, la imagen siempre ha formado parte del lenguaje político.
Actualmente, esa dimensión visual adquiere todavía mayor importancia debido a la omnipresencia de la televisión, las redes sociales y las plataformas digitales. Un dirigente ya no comunica únicamente durante un mitin. Lo hace permanentemente a través de miles de fotografías y vídeos que circulan por internet.
Credibilidad, coherencia y autenticidad
María Francés advierte de que el éxito del power dressing no reside en seguir tendencias de moda, sino en construir coherencia. La ciudadanía detecta con facilidad cuándo una imagen resulta artificial o excesivamente calculada. Por ello, la estrategia visual debe reforzar la personalidad del líder y estar alineada con el mensaje político que desea transmitir.
Un candidato que promete cercanía difícilmente resultará creíble si proyecta una imagen excesivamente distante. Del mismo modo, un dirigente que pretende transmitir firmeza necesita que su lenguaje corporal, su vestimenta y su actitud acompañen ese relato. La autenticidad continúa siendo el principal activo de cualquier liderazgo.
Los pequeños detalles importan
El artículo explica que aspectos aparentemente secundarios adquieren un enorme peso comunicativo. El color de una corbata, la elección entre americana o camisa, el tipo de calzado, el uso o no de complementos, la forma de caminar o incluso la manera de saludar generan percepciones inmediatas sobre el carácter del dirigente. No existen reglas universales válidas para todos los contextos.
Cada escenario exige adaptar la imagen al público, al momento político y al objetivo comunicativo perseguido. Precisamente por ello, la preparación visual se ha convertido en una disciplina habitual dentro de los equipos profesionales de comunicación política.
La comunicación no verbal sigue marcando diferencias
Más allá del vestuario, María Francés subraya la importancia de la expresión facial, la mirada, la postura y los movimientos corporales. Numerosos estudios demuestran que buena parte de la credibilidad percibida por el público depende de elementos no verbales.
Un líder que mantiene contacto visual, adopta una postura abierta y proyecta serenidad genera mayor confianza que otro cuyo lenguaje corporal transmite inseguridad o tensión. La comunicación política eficaz combina palabras e imagen en un único mensaje coherente.
Redes sociales y liderazgo visual
La expansión de Instagram, TikTok o LinkedIn ha multiplicado la relevancia de la comunicación visual. Los ciudadanos consumen política cada vez más a través de fotografías, vídeos breves y publicaciones donde la imagen suele tener mayor protagonismo que el texto.
En consecuencia, los responsables de comunicación dedican una atención creciente a la construcción de una identidad visual consistente para sus líderes. No se trata únicamente de cuidar la estética, sino de reforzar permanentemente los valores que desean asociarse a la marca política.
La primera impresión sigue siendo decisiva
María Francés concluye que ningún atuendo sustituye a un buen proyecto político ni a una gestión eficaz. Sin embargo, recuerda que la percepción inicial condiciona la disposición con la que la ciudadanía escuchará posteriormente el mensaje.
La autoridad, la confianza y el liderazgo comienzan muchas veces antes del primer discurso. Y en una sociedad profundamente visual, comprender ese fenómeno resulta imprescindible para quienes aspiran a ejercer responsabilidades públicas.
Autora del artículo original: María Francés.
Artículo elaborado por Politican.es a partir del contenido publicado en la sección Power Dressing de La Revista de ACOP nº117 (julio de 2026).
Descarga la revista en este enlace:
https://compolitica.com/publicaciones/n117-et-2-viajar-para-entender-el-oficio-politico-entre-paises-campanas-y-culturas/