por Politican
A pesar de los avances tecnológicos y el potencial de las islas, el sector primario se enfrenta a un muro invisible pero implacable que amenaza con detener cualquier motor de progreso como es la burocracia. Narvay Quintero, consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca y Soberanía Alimentaria del Gobierno de Canarias analiza la actualidad en el programa "A Buenas horas con José Luis Martín".
Si hay algo que define el estado de ánimo actual de los responsables del sector primario en el archipiélago es la frustración frente a los procesos administrativos. Quintero no oculta su malestar al respecto. "Hay algo que me cabrea, me cabrea porque es algo de lo que no logramos salir y yo creo que es la burocracia", afirma con contundencia. Para el consejero, la situación ha llegado a un límite donde no basta con voluntad política; se requiere un pacto de instituciones públicas que incluya a Europa, al Estado, al Gobierno de Canarias, cabildos y ayuntamientos.
La crítica no se queda en la superficie. Quintero señala que esta "maraña administrativa brutal" está logrando el efecto contrario a la digitalización: en lugar de agilizar, todo se ha vuelto más lento. "La burocracia está ahogando al sector primario de Europa", sentencia. Esta asfixia no es solo una cuestión de papeles, sino de la falta de realismo en la normativa que se aplica a territorios con particularidades tan específicas como las Canarias.
Uno de los puntos más críticos de la denuncia de Quintero es la aplicación de leyes diseñadas en despachos lejanos que ignoran la realidad del pequeño productor o el pescador artesanal. El consejero utiliza una metáfora clara: "Café para todos es lo peor que hay porque a no todo el mundo le gusta el café". Un ejemplo flagrante es la nueva normativa de control de pesca.
Quintero relata con indignación cómo un funcionario en Bruselas diseña leyes pensando en barcos industriales de 50 metros y 80 trabajadores, obligando a un pequeño pescador de El Hierro o La Gomera con un barco de 6 metros a llevar pesas a bordo y notificar su llegada cuatro horas antes de entrar a muelle. "Es ridículo que el pescador me diga: ‘Consejero, es que tengo que avisar antes de salir de casa que voy a llegar’". Para el consejero, esta falta de sensibilidad hacia el autónomo y el pequeño ganadero es lo que realmente impide que el sector respire.
La burocracia también se manifiesta en la imposibilidad de modernizar las instalaciones. Quintero describe situaciones kafkianas donde la Ley de Bienestar Animal europea obliga a un ganadero a ampliar su techado para dar más espacio a sus cabras, pero el Plan General de su ayuntamiento le prohíbe construir en suelo agrícola.
"Estamos llegando al absurdo: una norma te obliga a una cosa y la otra no te deja aplicarla", explica. Este bloqueo normativo es, en palabras del consejero, el verdadero "cuello de botella" que podría impedir que los jóvenes se incorporen al campo, incluso si la actividad fuera rentable o hubiera agua disponible.
Frente al desolador panorama administrativo, surge un rayo de esperanza: la quinta revolución industrial aplicada al campo. Para Narvay Quintero, la robotización, la inteligencia artificial y la informática no son solo herramientas de futuro, sino la única vía para garantizar la supervivencia del sector primario en Canarias.
"La robotización y la IA van a hacer dos cosas: primero, que nuestros empresarios sean más eficientes, y segundo, darles una mayor calidad de vida", asegura Quintero. La tecnología permite romper con el estigma del trabajo esclavo en el campo, permitiendo que las tareas más arduas sean gestionadas de forma inteligente.
Uno de los avances más tangibles es el telecontrol de regadíos. Quintero destaca cómo hoy un agricultor puede gestionar el agua de sus cultivos desde una aplicación en su teléfono móvil. Esto no solo supone un ahorro de tiempo —evitando que el agricultor tenga que desplazarse a la finca a las cuatro de la mañana solo para abrir una llave de paso— sino que permite una precisión quirúrgica en el uso de un recurso tan escaso en las islas como es el agua.
Gracias a un convenio con la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), se ha mapeado el suelo agrícola para detectar el estrés hídrico. "Incluso vamos a intentar ir más allá con las enfermedades que pueden tener; no se riega todo igual porque hay una parte de la finca que necesitará más y otra menos", detalla el consejero. Este riego de precisión ahorra dinero, agua y aumenta drásticamente la productividad.
El uso de drones para la aplicación de fertilizantes y fitosanitarios es otra de las grandes apuestas, siempre que la normativa europea lo termine de permitir. Quintero subraya que es "mucho más efectivo y rápido", eliminando el peligro para el operario que tradicionalmente pasaba pasillo por pasillo con una sulfatadora.
Además, menciona la existencia de programas de IA que, mediante cámaras instaladas en robots que recorren los viñedos, son capaces de detectar plantas enfermas de manera individualizada. "La cámara sabe detectar distintos tipos de enfermedades y te dice: ‘Oye, tienes dos plantas que están mal’". Este nivel de monitorización es lo que está permitiendo que el sector del vino, que espera doblar su producción respecto a años anteriores, sea más resiliente.
La entrevista también arroja luz sobre el vínculo indisoluble entre la agricultura canaria y la gastronomía, un sector que se ha convertido en un pilar fundamental de la economía turística. Quintero destaca cómo la restauración está apostando cada vez más por el producto de cercanía (KM 0), no solo por su frescura, sino por su singularidad.
"Podemos decir que un producto es mejor o peor, pero es único porque es de aquí", afirma con orgullo. El consumo local no solo apoya a los agricultores, ganaderas y pescadores canarios, sino que es una decisión ética y medioambiental: la huella de carbono de un producto local es infinitamente menor que la de uno que recorre 3.000 kilómetros antes de llegar al plato.
El análisis de Quintero se extiende a la realidad social de las familias canarias. Con la inflación y el cambio en las estructuras familiares —hogares más pequeños y horarios fragmentados—, el hábito de comer fuera de casa está evolucionando. El consejero observa cómo las grandes superficies ya se adaptan con productos individualizados: "Ya no viene una sandía completa, viene troceada; ya no viene una lechuga, viene la ensalada preparada".
Sin embargo, planea una amenaza sobre un icono de la cultura laboral española: el menú del día. Los altos costes de producción están haciendo que algunos restaurantes se planteen eliminarlo. "Sería algo negativo", advierte Quintero, "porque en Canarias nos movemos mucho por trabajo y el menú es una manera de ahorro para el trabajador". Su esperanza reside en que se siga apostando por el producto local tanto en los menús económicos como en las cartas abiertas, manteniendo así el flujo económico dentro de la comunidad autónoma.
En el ámbito estrictamente político y financiero, Quintero no elude la controversia sobre el POSEI adicional. El Gobierno de Canarias reclama al Estado español el abono de 40 millones de euros que, según el consejero, son vitales para los más de 7.500 agricultores y ganaderos que dependen de estas ayudas.
"Este año es muy complicado poder atender esa partida. Hemos asumido una competencia que no es nuestra durante tres años", explica Quintero. El consejero recuerda que este aumento de las fichas financieras fue aprobado por el gobierno anterior en 2022, pero que los fondos nunca se garantizaron. "No es una negociación política, es una ley que el Gobierno de España tiene que cumplir".
A pesar de los retos, iniciativas como el plan "Dinamiza Rural" están demostrando ser un éxito. Con acciones en 46 municipios de menos de 10.000 habitantes, se están realizando más de 140 actividades anuales para promocionar el producto local.
El objetivo es claro: facilitar la venta directa. "Cuando hay venta directa se beneficia el consumidor, porque paga menos, y el productor, porque cobra más", señala Quintero. Estos eventos no solo dinamizan la economía local, sino que atraen a turistas y residentes de otros municipios, creando una conciencia colectiva sobre la importancia de consumir lo que nuestra tierra produce.
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