por Politican
Marcial Morales, quien fuera presidente del Cabildo de Fuerteventura y alcalde de Puerto Rosario, ha sido elegido oficialmente como el candidato de Primero Canarias al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria. Su irrupción en la escena política de la capital no es un hecho fortuito, como explica en entrevista en el programa "A Buenas Horas con José Luis Martín", sino el resultado de una asamblea celebrada en el corazón de la ciudad, en el Paseo de Tomás Morales, marcando una distancia sideral con las candidaturas decididas en los despachos de la península.
Morales regresa con una premisa clara: la política municipal debe hacerse por y desde la gente que vive en el territorio. "Esto va de aquí, porque otras opciones políticas con las que vamos a competir deportivamente vienen de Madrid", afirma con rotundidad el candidato. Su crítica es directa hacia aquellas formaciones donde "alguien a 2.500 kilómetros ha decidido que su candidatura la encabece don o doña fulana de tal". Para Morales, esa es la primera gran diferencia: la legitimidad de una base que elige a sus líderes en el lugar donde estos pretenden gobernar.
Una de las preguntas inevitables que surgen ante su candidatura es cómo alguien con un pasado político tan ligado a Fuerteventura aspira a la alcaldía de la principal urbe de Canarias. La respuesta de Morales es una declaración de identidad canarista: "He tenido la suerte de estar diez años en el Gobierno de Canarias y me he pateado literalmente hasta el último rincón. Por tanto, me siento canario de las ocho islas". Para él, el pleito insular es una herramienta obsoleta que solo sirve para dividir, mientras que la juventud actual busca una identidad más integradora y cosmopolita.
Las Palmas de Gran Canaria es, a ojos de Morales, una ciudad abierta donde no se pregunta de dónde procede nadie, sino a dónde se quiere ir. Su experiencia en los tres niveles de la administración (ayuntamiento, cabildo y gobierno regional) se presenta como un valor seguro para los ciudadanos. "La experiencia es un grado en el sentido de que errores que se han cometido, se cometen menos. Se sabe dónde están las prioridades", asegura con la humildad de quien sabe que la gestión pública requiere tanto de equipo como de veteranía.
Morales no ahorra palabras al describir el estado actual de la capital. Percibe una ciudad con un potencial increíble pero que actualmente se encuentra sumida en una suerte de apatía. Su diagnóstico es severo pero constructivo: "Percibimos mala gana. Una capital con un potencial increíble no puede estar de mala gana ni liderada de mala gana". Para el candidato de Primero Canarias, muchos de los actuales gestores parecen estar en el ayuntamiento "forzados por sus partidos", algo que contrasta con el entusiasmo que él y su equipo aseguran aportar.
El proyecto de Morales para Las Palmas de Gran Canaria se centra en devolverle el brillo a la ciudad mediante una gestión cercana y eficiente. Entre sus prioridades destacan:
-Limpieza y cuidado urbano: Una ciudad que aspire a ser "de mundial" debe estar impecable.
-Vivienda: Un asunto complejo pero vital para que la población joven pueda desarrollar su proyecto de vida.
-Sombra y sostenibilidad: Adaptar la ciudad al cambio climático con espacios más humanos.
-Movilidad: Conocer cada barrio, desde el primero hasta el número 112, y cada línea de guagua, como la emblemática línea 17 que une el Teatro con el Auditorio.
Morales enfatiza sobre la postura de algunas otras candidaturas que, "llorado se viene de casa", haciendo referencia a que se llega a la política con ganas, ilusión y fuerza, no para lamentarse de las herencias recibidas. Su objetivo es transformar el desánimo actual en un orgullo de pertenencia compartido por todos los vecinos.
El escenario electoral en Las Palmas de Gran Canaria se presenta fragmentado, pero Marcial Morales tiene la firme convicción de que el nacionalismo debe presentarse unido para ser decisivo. En este sentido, el candidato se muestra como un facilitador de la unidad. "Siempre he apostado por la unidad nacionalista, por el encuentro y el diálogo. Me considero amigo en cualquier casa donde se quiera hacer política desde y para Canarias", explica utilizando una metáfora muy personal sobre las relaciones de pareja para ilustrar la flexibilidad de los pactos: desde el "matrimonio tradicional" hasta los "amigos con derecho a roce", todo cabe en la búsqueda del consenso.
Morales está convencido de que su candidatura será el eje de una confluencia fuerte que aglutine a diversas sensibilidades, incluida Coalición Canaria. "Estoy convencido de que la capital va a tener un candidato único de la fuerza nacionalista que seré yo", sentencia, descartando que pueda haber imposiciones externas en este proceso de maduración tranquila y pausada. El objetivo final es evitar que el pleno municipal sea un "gallinero" y convertirlo en un espacio de políticas de Estado responsables que defiendan la agenda canaria en Madrid y Bruselas.
Para Marcial Morales, la política local se resume en dos herramientas fundamentales: zapato y oreja. "Zapato para caminar y oreja para escuchar". Este enfoque es el que le ha llevado a recorrer los cinco distritos de la ciudad, escuchando las quejas de vecinos que, como le ocurrió en una guagua recientemente, le piden que "le den un empujón a esto". Su compromiso no es a corto plazo; Morales asegura que su responsabilidad con los ciudadanos se extiende hasta el horizonte de 2031, independientemente de si le toca gobernar o ejercer la oposición.
En cuanto a posibles pactos tras las elecciones, el candidato es claro: las fuerzas extremas están excluidas. "Ofrecer soluciones simplistas a problemáticas complejas es engañar a la gente", afirma en clara referencia a los populismos. Sin embargo, se muestra abierto al diálogo con las fuerzas democráticas que entiendan que el ritmo actual de la ciudad no puede continuar. Para él, lo irrenunciable es "pegar ese meneo y poner esa mano de cariño" que Las Palmas de Gran Canaria necesita urgentemente.
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