por Politican
El panorama político en las Islas Canarias atraviesa un proceso de transformación profunda, marcado por la búsqueda de una cohesión que parecía olvidada. Samuel Henríquez, Secretario de Organización de Municipalistas Primero Canarias y presidente de la Asamblea Local en San Bartolomé de Tirajana, desgrana en el programa "A Buenas Horas con José Luis Martín" los pilares de un proyecto que no solo aspira a gobernar municipios, sino a ser la voz determinante en las instituciones supramunicipales y en las Cortes Generales. La premisa es clara: “poner por delante lo que nos une y aquello que defendemos” para evitar que los intereses de las islas queden diluidos en la política estatal.
Uno de los puntos más críticos de la estrategia de Primero Canarias se localiza en el sur de Gran Canaria. Las conversaciones entre distintas fuerzas nacionalistas, especialmente en San Bartolomé de Tirajana, sugieren un cambio de paradigma. Según Henríquez, los contactos con figuras como Alejandro Marichal (Coalición Canaria) han sido positivos porque se fundamentan en una sintonía generacional y programática.
La política canaria ha estado históricamente lastrada por líderes personalistas, pero Henríquez asegura que ese tiempo ha pasado. “Hemos dejado de lado los egos, hemos dejado de lado los orgullos”, afirma con rotundidad, subrayando que la prioridad ahora es la construcción de un proyecto sólido para el municipio. Esta alianza no es fruto de la improvisación, sino de una necesidad estructural: “Vamos a ser capaces de entendernos porque entendemos qué es lo que necesita San Bartolomé de Tirajana: un gobierno amplio en torno a un documento de 15 o 20 propuestas programáticas que sean transformadoras”.
Este modelo de unidad no se limita al sur. Henríquez confirma que la Ejecutiva Nacional ha autorizado contactos similares en La Aldea de San Nicolás, liderados por su compañera Ingrid, y en Arucas donde ya hay un acuerdo cerrado. Sin embargo, recalca que cualquier acuerdo final está supeditado a la soberanía de las asambleas locales, que son, en última instancia, los órganos que deben validar estas alianzas.
Si existe una plaza donde el nacionalismo siente que tiene una deuda pendiente es en la capital de la isla. Para Samuel Henríquez, Las Palmas de Gran Canaria es determinante por su volumen poblacional y por el vacío de liderazgo que percibe en los grandes partidos estatales. La ciudad se presenta como una "ventana de oportunidad" ante lo que el secretario califica como una gestión deficiente en áreas críticas como limpieza, seguridad y vivienda.
Mucho se ha especulado sobre el futuro de Teodoro Sosa, actual alcalde de Gáldar y figura de peso en el movimiento municipalista. Henríquez es claro en su análisis personal y profesional: aunque Sosa podría tener éxito en cualquier plaza, su destino natural debe ser el Cabildo de Gran Canaria. “Teo está llamado a otros espacios del ámbito supramunicipal. Sería un fantástico candidato al Cabildo”, señala Henríquez, argumentando que su capacidad de gestión demostrada en Gáldar debe ser proyectada a nivel insular.
En cuanto a la alcaldía de la capital, la organización se encuentra en pleno proceso de selección. “No vamos a presentar a cualquiera; vamos a presentar a alguien que tenga experiencia y capacidad de gestión demostrada”, explica. El objetivo es romper con la dinámica de candidaturas "residuales" del pasado para aspirar a ser una fuerza decisiva en la conformación del Gobierno municipal. La fecha clave será este mes de julio, cuando se espera que la Asamblea Local de Las Palmas, presidida por Rafa Robaina, designe al candidato o candidata que acompañará a Sosa en su recorrido por los barrios de la ciudad.
Más allá de la política municipal, el gran proyecto de Primero Canarias es la Mesa de Unidad Nacionalista. Henríquez detalla que ya han recorrido prácticamente todas las islas, restando solo Tenerife para concluir una ronda que busca aglutinar a todas las fuerzas de "obediencia canaria". Esta unión tiene un trasfondo defensivo frente al auge de nuevas corrientes ideológicas.
Henríquez sostiene una tesis interesante sobre la contención de la ultraderecha: “Así como algunos entienden que el freno para la ultraderecha es la unión de las izquierdas, nosotros entendemos que el freno para la ultraderecha es la unión de los que pensamos igual, de las fuerzas identitarias fuertes”. Para el secretario de organización, la existencia de un nacionalismo potente es el antídoto más eficaz para evitar que partidos como Vox crezcan en las instituciones canarias, tal como ha sucedido en otras comunidades autónomas.
Esta unidad no es solo ideológica, sino práctica. El objetivo final son las elecciones al Congreso de los Diputados y al Senado. Henríquez maneja datos esperanzadores: si todas las fuerzas de unidad canaria concurriesen juntas, la suma de votos podría traducirse en entre seis y siete diputados. “Ya no es una necesidad, ahora es una obligación entendernos”, insiste, recordando que un grupo canario fuerte en Madrid permite condicionar políticas y traer recursos que beneficien directamente a los hombres y mujeres de la tierra.
La relación con Nueva Canarias y la figura de Antonio Morales también ocupa un lugar relevante en el discurso de Henríquez. Respecto a las críticas hacia Roque Aguayro de Antonio Morales, Henríquez es tajante al defender que en el partido “no se han tomado decisiones unipersonales, no ha habido ningún capricho”.
Henríquez responde a las críticas de Morales, quien calificó la situación actual como un "error histórico" al separarse de NC, sugiriendo que el propio Morales podría haber intervenido antes para evitar la ruptura. Además, marca distancias ideológicas con la dirección de Nueva Canarias: “Su propio secretario de organización dice que se siente más cómodo hablando con Bildu o con Esquerra Republicana que con los nacionalistas canarios. Nosotros estamos en otras tesituras; es más sencillo entenderte con tu vecino porque defiende los mismos intereses que tú”.
El secretario de Organización también responde a Antonio Morales asegurando que el que llega tarde es él cuando de errores se trata, a la hora de decidir si se presentará a la reelección al Cabildo o no y no Teodoro Sosa del que dijo que "tenía que haber esperado más".
Henríquez asegura que en Roque Aguayro no se han tomado decisiones personales y Óscar Hernández está haciendo un trabajo magnífico por lo que le deseó a Morales que "recupere el sueño" porque en la formación toman las decisiones quienes forman parte de la asamblea.
El crecimiento de Municipalistas Primero Canarias se mide también en su presencia física. Henríquez destaca que la hoja de ruta incluye tener representación en los 21 municipios de la isla. Con sedes recientemente inauguradas en Artenara y próximas aperturas en Agaete, la organización solo tiene pendiente consolidar su estructura en Santa Brígida, donde ya cuentan con perfiles identificados.
Aunque el nombre de la organización sugiere un enfoque en Gran Canaria, los lazos se extienden a otras islas. Henríquez confirma una "muy buena relación" con Óscar Noda (Unidos por Yaiza) en Lanzarote y con diversos partidos en Fuerteventura. Sin embargo, aclara que la intención de Primero Canarias no es expandir su marca a esas islas para evitar una mayor fragmentación del espacio político: “No tiene sentido que hablemos de unidad y luego vayamos nosotros a seguir dividiendo. Podemos servir de paraguas o colaboradores”.
Finalmente, frente a quienes intentan etiquetar a la formación como una "marca blanca" de otras fuerzas, Henríquez se muestra imperturbable. Su enfoque está en la gestión, la autonomía municipal y la unidad de acción. El reto es mayúsculo, pero el mensaje de Samuel Henríquez es claro: el nacionalismo canario debe evolucionar, dejar atrás los orgullos personales y profesionalizar su estructura para volver a ser el eje central de la política en el archipiélago. Como él mismo sentencia: “Si tú tienes claro lo que quieres hacer, cómo lo quieres hacer y cuándo, lo que digan los demás no influye”.
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