por Politican
La gestión de las emergencias en un territorio tan fragmentado y singular como el canario requiere no solo de recursos técnicos, sino de una visión estratégica que sepa adelantarse a los acontecimientos. En entrevista en el programa "A Buenas Horas con José Luis Martín", Marcos Lorenzo, viceconsejero de Emergencias, Cohesión Territorial y Aguas del Gobierno de Canarias, ha desgranado los pilares sobre los que se asienta la seguridad de las islas ante dos hitos inminentes: el inicio de la campaña contra incendios forestales y la histórica visita de Su Santidad el Papa Francisco.
Aunque la campaña oficial contra incendios forestales está fijada para comenzar el 1 de junio y concluir el 30 de septiembre, las condiciones meteorológicas han obligado a las autoridades a activar la vigilancia mucho antes. Lorenzo es tajante al respecto: "los fuegos no tienen fecha, hemos encontrado fuegos incluso hasta en épocas de invierno y fuegos peligrosos además". Esta realidad obliga a que los recursos de extinción estén operativos durante todo el año, aunque es ahora cuando la preparación se intensifica de cara al periodo estival.
Para este año, el despliegue es ambicioso y busca cubrir cada rincón de la geografía insular, especialmente en las denominadas "islas verdes" y las centrales. El viceconsejero confirmó que Canarias dispondrá de más de 2.600 efectivos vinculados directamente a las tareas de extinción, apoyados por un parque móvil que no ha dejado de crecer: más de 200 autobombas, vehículos de intervención rápida, drones terrestres y equipos de transporte de última generación.
Sin embargo, el despliegue técnico no lo es todo. La coordinación entre el Gobierno de Canarias y los cabildos insulares es fundamental para optimizar estos recursos. En este sentido, Lorenzo destacó la importancia de la reciente reunión del plan INFOCA, donde se pusieron en común los medios y la organización necesaria para afrontar la campaña. Pero, por encima de la maquinaria, hay un factor humano que determina el éxito de cualquier intervención: la rapidez del aviso. "El mejor incendio es aquel que no se llega a producir y eso solo se consigue con una rápida intervención", afirma Lorenzo.
Para lograr esta celeridad, el viceconsejero hace un llamamiento directo a la población. No se trata solo de que la administración vigile, sino de que cada ciudadano se convierta en un vigía preventivo. "Para una rápida intervención no bastan solo los ojos de la administración, hacen falta los ojos de la ciudadanía, de cualquier persona de bien, que se comunique con el 1-1-2". La experiencia de años anteriores, como la campaña de 2025 (mencionada como referencia de éxito preventivo), demuestra que actuar pronto evita que conatos en zonas como El Hierro o Tenerife se conviertan en grandes incendios forestales (GIF).
La meteorología de los últimos meses ha dejado una sensación agridulce en los responsables de emergencias. Por un lado, el paso de borrascas como Therese o Regina ha aportado una humedad necesaria al suelo, aliviando la sequedad extrema de inviernos anteriores. No obstante, esta bonanza hídrica tiene una contrapartida peligrosa: el crecimiento explosivo de vegetación herbácea y arbustiva que, al secarse con las altas temperaturas, se convierte en el combustible ideal para las llamas.
Lorenzo explica que incluso en islas menos forestales como Lanzarote y Fuerteventura, se ha desarrollado una vegetación superior a la habitual que podría permitir "carreras de fuego relativamente importantes" ante cualquier chispa. Por ello, el esfuerzo se ha centrado en las labores preventivas de limpieza en las zonas de interfaz, ese espacio crítico donde el monte se encuentra con las viviendas.
El viceconsejero insiste en que el objetivo principal es la seguridad de las personas. "Evidentemente es un drama cada vez que arde un bosque, pero es un drama mucho mayor que afecte a la vida de las personas". En este contexto, se insta a los residentes en zonas rurales a realizar una autoevaluación de sus propiedades y mantener limpios los perímetros de sus casas. La continuidad vegetal entre el bosque y el poblado es el mayor riesgo al que se enfrentan los equipos de extinción, y la prevención individual es la mejor defensa.
Más allá de la amenaza del fuego, Canarias se prepara para un evento de dimensiones históricas: la visita del Papa León XIV los días 11 y 12 de junio. Para el área de Seguridad y Emergencias, este acontecimiento se gestiona bajo el concepto de "emergencia planificada". A diferencia de un incendio, aquí se conoce la fecha, la hora y el lugar, lo que permite un despliegue milimétrico para garantizar que la jornada sea recordada por su importancia espiritual y no por incidentes de seguridad.
Marcos Lorenzo reconoce que este evento supone un "plus de responsabilidad". El foco no está solo en la protección del Sumo Pontífice, sino, sobre todo, en el bienestar de las decenas de miles de personas que se congregarán en puntos estratégicos como el Estadio Insular en Las Palmas de Gran Canaria y la zona del muelle en Santa Cruz de Tenerife.
La planificación incluye aspectos tan variados como:
- Recursos de emergencia sanitaria desplegados en los recorridos del "Papamóvil".
- Zonas de acogida y puntos de distribución de agua para combatir las posibles altas temperaturas.
- Gestión de la movilidad y el transporte en las áreas metropolitanas.
Un punto crítico de la logística es la posible afección al calendario escolar. Según Lorenzo, el Consejero de Educación está valorando la implementación de la modalidad no presencial en los centros educativos de las zonas más afectadas por la visita. La decisión final se tomará tras las reuniones de coordinación previstas para los días 27 y 28 de mayo en ambas capitales canarias.
Finalmente, el viceconsejero hace una advertencia firme contra la desinformación. Ante eventos de esta magnitud, los bulos en redes sociales pueden generar situaciones de pánico o confusión innecesaria. "En emergencias en general hay que evitar siempre las fuentes de información no contrastada. Hay que ir a las fuentes oficiales", recalca. Se recuerda que las misas serán con invitación y cupos limitados, por lo que se pide a la población no desplazarse a los recintos si no cuentan con la autorización correspondiente, apelando una vez más al sentido común y a la responsabilidad individual.
Marcos Lorenzo, que pasará esos días supervisando todo desde la sala de emergencias, confía en que la preparación previa y la frescura de los vientos alisios —o la "panza de burro" en el norte— ayuden a que la visita papal y el inicio del verano transcurran con la mayor normalidad posible, protegiendo siempre lo más valioso: la vida y el territorio de los canarios.
Entrevista completa: