por Politican
Ramón Morales, senador del PSOE por Gran Canaria explica, en una entrevista este pasado martes, que lamenta el impacto personal de ver a antiguos compañeros judicializados y entiende la defensa férrea de la honestidad de Ángel Víctor Torres por todos aquellos que le han señalado. El senador traza una línea divisoria clara entre lo que considera "dos formas de actuar" ante la sospecha y la gestión pública.
Al abordar la situación judicial que salpica a distintas formaciones, Morales confiesa que "se siente un poco de tristeza ver ahí a personas que compartieron momentos contigo en este partido, involucrados en juicios ahora mismo". Sin embargo, su análisis trasciende lo personal para entrar en la comparativa de la reacción orgánica de los partidos.
Para el senador canario, existe una diferencia abismal en cómo el PSOE y el PP gestionan sus crisis. Morales subraya que, en el caso del exministro Ábalos, el partido actuó de forma inmediata: "Desde el minuto uno y todo el entorno que se vio que podía estar implicado en unos asuntos de corrupción que tiene que aclarar la justicia, pues fue apartado absolutamente del partido, de todos sus cargos". Esta actitud, que define como ser "escrupulosos", contrasta radicalmente con lo que observa en las filas populares.
Según el representante por Gran Canaria, mientras el PSOE aparta a sus "garbanzos negros", el Partido Popular ha utilizado las instituciones para blindarse. Morales es tajante al recordar la operación Kitchen: "Lo que se intentó fue ocultar las pruebas, que no se involucrara por ninguna manera a M. Rajoy, Rajoy que por fin hemos descubierto quién es".
El senador denuncia el uso de fondos del Estado y dinero público para crear una "policía patriótica" con el objetivo de proteger a la cúpula del PP y neutralizar a figuras como Bárcenas. Morales recuerda un dato que considera fundamental para el debate público: el PP es el "único partido europeo que ha sido condenado por financiación irregular". Por ello, critica que la oposición intente utilizar su mayoría en el Senado para "buscar una Kitchen y una Gürtel en el Partido Socialista" a través de comisiones de investigación que, tras casi dos años, no han logrado extraer "absolutamente nada".
Uno de los puntos de la intervención de Ramón Morales hace referencia a la defensa del actual ministro y expresidente de Canarias, Ángel Víctor Torres. El senador lamenta lo que califica como una "cacería injusta" destinada a implicar a Torres en procesos de corrupción en los que, según Morales, nunca ha tenido participación.
"Con Ángel Víctor ha habido una cacería intentándolo involucrarlo en un proceso de corrupción cuando nunca lo ha sido y así se ha quedado más que demostrado", afirma con rotundidad. El senador apoya su argumento en las recientes declaraciones judiciales de Aldama, quien habría confirmado no haber entregado ni pedido dinero al ministro.
Para entender la integridad de Torres, Morales invita a la ciudadanía a no tener una "mente frágil" y recordar el contexto de la crisis sanitaria. Según su testimonio, el Gobierno de Canarias se centró exclusivamente en "salvar vidas", siendo la primera comunidad en confinar un hotel para contener el virus.
Morales, que afirma haber trabajado "codo a codo" con el ministro, pone la mano en el fuego por su honestidad: "Es una persona honesta, pulcra y que cuando se ha dedicado a lo público lo hace con total dedicación". Por ello, considera que quienes vertieron acusaciones falsas deberían "retractarse y pedir disculpas", aunque reconoce que esperar eso del Partido Popular es "pedirle demasiado".
La realidad del día a día en la Cámara Alta es otro de los frentes abiertos por el senador. Morales describe un ambiente deteriorado en el que el Partido Popular, gracias a su mayoría absoluta, ha desvirtuado la función de la institución. Según su relato, el PP ha tomado el Senado como su "cortijo particular", modificando el reglamento constantemente no para mejorar el funcionamiento de la Cámara, sino para su propio "beneficio partidista".
"Ya yo he perdido la cuenta de cuántas modificaciones del reglamento del Senado ha modificado el Partido Popular", señala. Morales acusa a la bancada popular de hacer un uso partidista de fondos públicos y de convertir la sesión de control en un escenario de "insulto constante".
Ante las críticas de la oposición sobre la supuesta ausencia de Pedro Sánchez en el Senado, Morales es claro: el presidente ha comparecido en el Senado "muchísimas veces más de las que compareció Mariano Rajoy". Defiende que el control al Gobierno se ejerce todos los martes con los ministros correspondientes y lamenta que el PP prefiera centrarse en sus "carpetas de siempre" (víctimas, terrorismo) en lugar de presentar proyectos que mejoren la vida de la ciudadanía.
El senador relata incluso situaciones incómodas en el hemiciclo, donde algunos ministros han tenido que cambiar su asiento habitual para evitar el hostigamiento que sufren cuando los micrófonos están cerrados: "Lo que tengo que soportar detrás, el insulto constante", es una frase que, según Morales, se escucha con frecuencia entre los miembros del Ejecutivo.
En su calidad de portavoz en la Comisión de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, Ramón Morales aborda dos de los temas que más preocupan a los habitantes del archipiélago: la gestión aeroportuaria y el colapso de las carreteras.
Sobre la petición de una cogestión de los aeropuertos canarios, Morales aclara que, si bien es una aspiración recogida en el Estatuto de Autonomía, la realidad es compleja. Recuerda que AENA no es una empresa 100% pública: "El Partido Popular privatizó AENA y el 51% es público y el 49% inversores privados", señala. Esto implica que cualquier decisión debe pasar por un consejo de administración donde hay intereses privados, lo que convierte la cogestión en una "situación de negociación" y no en una imposición directa.
A pesar de las críticas de algunos sectores, Morales defiende la calidad de las infraestructuras actuales: "Podemos estar orgullosos de los pedazos de aeropuertos que tenemos en Canarias". Destaca las inversiones previstas en el DORA (Documento de Regulación Aeroportuaria), especialmente para la nueva terminal del aeropuerto de Tenerife Sur, una demanda histórica de la isla.
Respecto a las quejas de los transportistas por los cobros de aparcamiento en los aeropuertos, el senador advierte sobre una "trampa al solitario". Morales argumenta que el problema no es de AENA, sino de la congestión externa que compete a los Cabildos.
En el caso de Tenerife, el senador es especialmente crítico con la gestión actual y las promesas incumplidas: "Rosa Dávila decía que en 90 días ella iba a solucionar los problemas de las carreteras". Para Morales, la solución no es sencilla y requiere potenciar el transporte público, la movilidad sostenible y el escalonamiento de horarios. Pone como ejemplo el proyecto del tren en Gran Canaria como una vía para "ir quitando vehículos de la carretera", señalando que la saturación actual es tal que las vías simplemente "ya no absorben más tráfico".
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