jueves 23 de abril de 2026 - Edición Nº996

Política general | 23 abr 2026

Entrevista Exclusiva

Octavio Llinás: "El principal peligro para el mar es no entender la magnitud del problema"

05:01 |El coordinador del proyecto MPA Canary Islands asegura que solo el 11% de las áreas marinas protegidas en Canarias cuenta con una gestión activa


por Politican


En el marco del Día Mundial de la Madre Tierra celebrado este pasado 22 de abril, la salud de nuestros océanos ha vuelto al centro del debate público. Un reciente informe científico, impulsado por el proyecto MPA Canary Islands, ha arrojado una cifra que invita a la reflexión profunda: solo el 11% de las áreas marinas protegidas en Canarias cuenta con una gestión activa. Para desgranar los pormenores de este estudio y entender qué está fallando en la protección de nuestras aguas, Octavio Llinás, coordinador del proyecto, ofrece en el programa "A Buenas Horas con José Luis Martín" una visión técnica y crítica sobre el estado actual de la biodiversidad marina.

 

La paradoja del 11%: ¿Por qué no basta con declarar un área como "protegida"?

El informe destaca una brecha significativa entre la protección legal y la protección efectiva. Aunque existen numerosas zonas delimitadas sobre el mapa, la gestión activa —es decir, la aplicación de medidas concretas, vigilancia y planes de conservación— brilla por su ausencia en casi el 90% de ellas. Llinás advierte que el objetivo científico internacional es alcanzar la protección del 30% de los océanos para el año 2030, el conocido objetivo "30x30".

 

La meta del 30% no es arbitraria. Existe un consenso científico que indica que, con ese porcentaje bajo protección, seremos capaces de preservar aquello que es vital antes de que sea demasiado tarde. Sin embargo, Llinás matiza la dificultad de esta tarea: "Es verdad que la cifra de nuestro informe cuando se lee dice que solo el 11% está gestionado. Obviamente es poco respecto del objetivo del 30%, pero esto no es fácil; es difícil, es lento y es caro". Estas tres variables —dificultad, lentitud y coste— son los pilares que sostienen el actual retraso en las políticas medioambientales.

 

La nueva frontera de la amenaza humana

Uno de los puntos más alarmantes que señala el coordinador del proyecto MPA Canary Islands es la vulnerabilidad de zonas que antes se consideraban a salvo por su inaccesibilidad. "Había muchas zonas del océano donde la humanidad no tenía la más remota posibilidad ni siquiera de acercarse y ahora resulta que estamos planteando hacer minería submarina a 3500 metros de profundidad", explica Llinás. Esta capacidad técnica para extraer minerales a tales profundidades representa una amenaza bárbara que exige una respuesta administrativa y de protección igual de potente y sofisticada.

 

El laberinto administrativo: Cuando la burocracia se convierte en un obstáculo

Uno de los mayores enemigos de la biodiversidad marina, según se desprende de la entrevista, es el tiempo que consume la maquinaria institucional. La falta de gobernanza efectiva en el Archipiélago no siempre responde a una falta de voluntad política, sino a la complejidad de los procesos.

 

Definir un área para protegerla es un proceso científico-técnico de gran envergadura. Requiere estudiar fondos de miles de metros de profundidad y convencer a las instituciones de que ese espacio merece salvaguarda. Una vez superada esta fase, comienza el periplo administrativo. "Las medidas no es solo una y no es que tengamos un librito con unas medidas que son las que aplicar; para dictar esas medidas, primero hay que estudiar con el mayor detalle lo que queremos proteger y cuáles son sus amenazas, porque lo protegemos de algo", afirma Octavio Llinás con rotundidad.

 

En la actualidad, existen avances significativos, aunque lentos, en zonas como los Lugares de Interés Comunitario (LIC) 15001 y 15002, que comprenden áreas de Lanzarote, Fuerteventura y el Banco de la Concepción. Tras años de estudios, estos espacios están a punto de salir a información pública. Este paso es crucial pero delicado, ya que implica que cualquier ciudadano o empresa puede alegar sobre las medidas de protección. El problema reside en que, dependiendo de estas alegaciones, un proceso puede resolverse en un mes o prolongarse años, lo que Llinás identifica como una forma de burocracia que a menudo se opone a la urgencia del consenso social.

 

Pesca y Turismo: Gestionar para garantizar el futuro

Canarias es considerada un "hotspot" o punto caliente de biodiversidad marina, con miles de especies valiosas y endémicas. Sin embargo, este tesoro natural convive con fuertes presiones económicas, principalmente la pesca y el turismo.

 

Llinás rompe una lanza a favor de una visión equilibrada de la pesca. Si bien es cierto que históricamente se pensaba que los recursos marinos eran infinitos —una idea que colapsó tras la Segunda Guerra Mundial—, la ciencia moderna ha demostrado que el problema no es la pesca en sí, sino su falta de regulación. "Hoy sabemos que la pesca no es el problema, el problema es la pesca no regulada o mal regulada. Una pesquería bien gestionada no produce ningún efecto negativo, sino al revés, ayuda a conservar los ecosistemas", defiende el experto. La clave reside en que los pescadores y armadores comprendan que si se acaba con el recurso, se acaba con la actividad.


En cuanto al turismo, motor indiscutible de la economía canaria, Llinás evita las posturas radicales pero aboga por la gestión de límites. Reconoce que esta actividad ha sido la única capaz de estabilizar la población y mejorar el nivel de vida en el archipiélago, recordando incluso que en los años 50 y 60 los canarios emigraban en pateras hacia América por falta de recursos. No obstante, el debate sobre el crecimiento permanente es inevitable: "El turismo en sí mismo no es el problema, el problema es cómo lo gestionamos. Si lo hacemos disparatadamente y ocupamos el espacio, pues efectivamente lo haremos muy mal".

 

Conciencia Social y el Apoyo de la Filantropía Internacional

Un aspecto curioso y poco conocido del proyecto MPA Canary Islands es su origen financiero. Se trata de una iniciativa financiada por un fondo filantrópico norteamericano. Para Llinás, esto es una muestra de que la conciencia ambiental es global, aunque a veces resulte sorprendente que personas en Estados Unidos inviertan en la protección de las aguas canarias.

 

Entrevista completa: