por Politican
José Juan González, CEO de Canaragua, explica en el programa "A Buenas Horas con José Luis Martín" ante proyectos de la magnitud del Salto de Chira, esenciales para la soberanía energética y la regulación hídrica, y que se encuentran ahora en una situación de vulnerabilidad administrativa que preocupa a los actores económicos, que "siempre es una mala noticia que sentencias judiciales paralicen proyectos estratégicos para Gran Canaria", afirma el directivo, subrayando que cualquier tipo de parálisis se traduce en un perjuicio directo para la dinamización económica y la creación de riqueza.
Según el CEO de Canaragua, esta situación genera una inestabilidad que repercute en todos los sectores. "Es un proyecto que ya está muy avanzado donde ha habido muchas inversiones y cualquier incertidumbre no es buena para nada, ni para los inversores, ni para la actividad industrial de la isla", señala González.
Desde la perspectiva de Canaragua, aunque la empresa no participe directamente en algunos de estos proyectos estratégicos de infraestructuras, la parálisis general del sistema les afecta de forma indirecta. La economía es un sistema interconectado donde la falta de avance en un sector ralentiza el crecimiento global. En palabras de José Juan González: "Todo lo que sea no avanzar y parar no es bueno para ninguna sociedad y menos para la nuestra". La necesidad de seguridad jurídica es, por tanto, una reclamación constante para asegurar que el empleo y la actividad económica no se detengan por procesos judiciales dilatados.
Otro de los puntos críticos en la geografía canaria es la isla de Lanzarote, donde un informe demoledor ha puesto de manifiesto la fragilidad del suministro. La posibilidad de una intervención del servicio por parte del Cabildo debido a incumplimientos contractuales sitúa a la gestión del agua en el foco de la opinión pública.
González reconoce que en Lanzarote existe un problema histórico que va más allá de la identidad del operador actual. La isla sufre de ineficiencias estructurales que ponen en riesgo su desarrollo. "Lo que sí es cierto es que en Lanzarote hay un problema histórico con la gestión del agua, con independencia de si es culpa de un operador o de la propia administración", reflexiona el CEO.
Uno de los datos más alarmantes que emanan de la situación en Lanzarote es el volumen de agua que se pierde antes de llegar al consumidor. Se estima que se pierde más del 50% del agua en la red, una cifra insostenible desde cualquier punto de vista económico y ambiental. Para González, esta situación es "muy mala desde el punto de vista económico para la propia isla, donde se pone en riesgo incluso el propio desarrollo de crecimiento turístico".
Ante la posibilidad de que Canaragua asuma la gestión en un futuro, el directivo se muestra cauto pero abierto a la posibilidad si se dan las condiciones de libre concurrencia. No obstante, advierte que la solución no es sencilla y que el Cabildo tiene sobre la mesa varias opciones, desde la gestión directa hasta la creación de una empresa mixta o una nueva licitación.
Uno de los debates más recurrentes en el archipiélago es si el crecimiento turístico está comprometiendo los recursos naturales, especialmente el agua. Con más de 18 millones de turistas anuales en 2026, la presión sobre las infraestructuras es evidente, pero José Juan González rompe una lanza a favor de la capacidad técnica de las islas.
Contrario a la creencia popular de que el turismo agota el agua, González sostiene que es precisamente gracias a la tecnología de desalación y reutilización que Canarias ha podido prosperar. De hecho, el sector turístico es, a menudo, un ejemplo de eficiencia. "Un hotel en Canarias consume igual un 25% o un 30% menos que otro destino competidor por el mismo agua", asegura.
El CEO de Canaragua defiende que el agua no debe ser vista como un factor limitante para el desarrollo de Canarias, ya que la tecnología ha resuelto este problema. Es más, la iniciativa privada turística fue la que, en su momento, desarrolló las desaladoras que hoy también abastecen a la población local. "Yo no vincularía el desarrollo de Canarias ni industrial ni turístico al agua, porque el agua, gracias a Dios, la tecnología lo ha resuelto", sentencia con firmeza.
A pesar de los retos administrativos, la innovación tecnológica sigue avanzando. Canaragua ha dado un salto cualitativo en la gestión de emergencias, implementando sistemas capaces de anticiparse a inundaciones en tiempo real. Este sistema, ya presente en Tenerife, La Palma y Gran Canaria, utiliza la sensórica y la inteligencia de datos para proteger a la población.
La reciente borrasca 'Therese' sirvió como campo de pruebas para entender la importancia de la información meteorológica procesada. González destaca que el aprendizaje obtenido de desastres naturales como la Dana de Valencia ha sido clave para mejorar los protocolos en Canarias. El objetivo es claro: utilizar proyecciones matemáticas para no tener que depender de la improvisación durante la catástrofe.
"Mientras mayor nivel de información tengas, es mucho más fácil planificar y plantear soluciones a esos desafíos", explica González. El sistema permite a los servicios de emergencia disponer de un cuadro de mando automático con niveles de depósitos y caudales, evitando la necesidad de comunicaciones manuales que pueden fallar en momentos críticos.
Aunque la Inteligencia Artificial (IA) empieza a asomar en el horizonte de la gestión hídrica, González es enfático al señalar que, por ahora, la tecnología sirve para agregar datos y ofrecer modelos, pero la responsabilidad final siempre debe recaer en el ser humano. La clave reside en la coordinación y la disponibilidad de información.
"En una gestión de emergencia siempre es muy difícil tomar decisiones porque el sistema está desbordado", afirma. Por ello, herramientas que permitan una mayor coordinación entre los equipos y ofrezcan datos precisos son fundamentales para garantizar la seguridad de la población.
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