jueves 16 de abril de 2026 - Edición Nº989

Gobierno de Canarias | 16 abr 2026

Entrevista Exclusiva

Del "Gaming Disorder" a la soledad: Las nuevas adicciones del siglo XXI explicadas por Mar Velasco

05:01 |La técnica del servicio de Adicciones de la Dirección General de Salud Mental y Adicciones del Servicio Canario de la Salud (SCS) alerta sobre el despertar de un gigante químico de los años 50 y el nuevo horizonte de las adicciones


por Politican


En una conversación profunda y reveladora en el programa "A Buenas Horas con José Luis Martín", Mar Velasco, técnica del servicio de Adicciones de la Dirección General de Salud Mental y Adicciones del Servicio Canario de la Salud (SCS), arroja luz sobre sustancias como el nitazeno, el estado actual de la salud mental y cómo las nuevas tecnologías están redibujando el concepto de dependencia en nuestra sociedad.

 

El peligro de la globalización y la potencia de los nitazenos

Mar Velasco explica que los nitazenos no son, ni mucho menos, una novedad científica, aunque su presencia en el mercado ilegal sí sea un fenómeno reciente. "Es una sustancia que se crea en los años 50. Es un opiáceo sintético creado en laboratorio y en un principio se crea con fines terapéuticos, lo que se descartó desde primera hora por su alta potencialidad" , afirma la experta. Esta potencia es, precisamente, lo que impidió su comercialización legal hace siete décadas, pero es el mismo factor que hoy atrae a las mafias de los laboratorios clandestinos.

 

La realidad de las drogas en el siglo XXI no puede entenderse sin el fenómeno de la globalización. Velasco advierte que las sustancias circulan hoy a "grandes velocidades", permitiendo que cualquier compuesto químico llegue a cualquier punto del globo en cuestión de días. En este contexto, los nitazenos están aprovechando el "tirón" de la crisis del fentanilo en América para introducirse en Europa.

 

Sin embargo, a diferencia del consumo directo, el peligro de los nitazenos reside en su uso como adulterante. Según explica Mar Velasco, estas sustancias suelen aparecer mezcladas con drogas más comunes como la quetamina, el MDMA, la cocaína o la heroína. "El nitazeno no se utiliza de manera exclusiva; lo que se utiliza es para cortar otras sustancias" , aclara. Esto incrementa exponencialmente el riesgo de muerte, ya que el consumidor ignora que está ingiriendo un opiáceo cuya potencia supera con creces a la del fentanilo y la heroína.

 

En cuanto a la situación específica de España y las Islas Canarias, los datos invitan a una vigilancia cautelosa pero no al pánico inmediato. Velasco señala que, aunque en países como Reino Unido, Francia o Suecia ya se han registrado intoxicaciones y fallecimientos desde 2022, en la Península los casos son mínimos: "En el 2025 hubo un caso, en el 26 no ha habido ninguno todavía". En Canarias, la fragmentación del territorio y su alejamiento actúan como un ligero beneficio

 

La química cerebral y el muro de la dependencia psicológica

Uno de los puntos más críticos abordados por la técnica del SCS es el impacto de estos opiáceos en el organismo. La potencia de los nitazenos es tan elevada que incluso dosis mínimas pueden derivar en una sobredosis letal. Los efectos son los propios de un depresor del sistema nervioso central: reducción del nivel de conciencia, disminución del ritmo cardíaco y una peligrosa depresión respiratoria que pone en riesgo vital al individuo de forma inmediata.

 

Pero más allá del riesgo de muerte súbita, la adicción que generan estas sustancias es un camino de difícil retorno. Mar Velasco distingue entre dos tipos de batalla que debe librar el paciente:

    - La dependencia física: Aquellos síntomas externos que pueden revertirse con una desintoxicación de entre 5 y 10 días.

    - La dependencia psíquica: El verdadero desafío. Ese deseo irrefrenable o craving que requiere un trabajo mental profundo para evitar recaídas.

 

Velasco subraya que "la salud mental no es una enfermedad de manera aislada como puede ser una apendicitis, sino que está muy vinculada con el ámbito social". En este sentido, la recuperación de una persona no depende solo de fármacos, sino de reconstruir su red comunitaria, recuperar el ámbito laboral y sanar los vínculos familiares que suelen quebrarse durante el proceso adictivo.

 

Del "Gaming Disorder" a la soledad: Las nuevas adicciones del siglo XXI

La conversación con Mar Velasco no se limita a las sustancias químicas. La salud mental actual se enfrenta a un enemigo más sutil pero omnipresente: la digitalización. La experta advierte sobre el "gaming disorder" o trastorno por adicción a videojuegos, una patología ya reconocida en las clasificaciones de enfermedades psiquiátricas. A diferencia de los juegos de los años 80, los actuales están diseñados por industrias potentes para ser infinitos y mantener al usuario siempre activo, incorporando incluso elementos de apuestas financieras.

 

"Hay muchos juegos para jóvenes en los que se juega con dinero... se utilizan apuestas deportivas que necesitamos desvincular del tema deportivo" , lamenta Velasco. Esta normalización del juego patológico entre los menores es una de las grandes preocupaciones del servicio de Adicciones del Gobierno de Canarias.

 

No obstante, el problema subyacente que parece alimentar todas estas formas de evasión es lo que Velasco define como la soledad y la falta de red de apoyo comunitaria. En un mundo donde estamos más conectados que nunca digitalmente, el aislamiento individual es mayor. "Pierdes contacto con tus seres más cercanos... te encuentras solo cuando el dispositivo se apaga". Esta falta de habilidades sociales cara a cara, especialmente en los nativos digitales que ya no juegan en las calles, es un caldo de cultivo para futuros trastornos.

 

Frente a este panorama, la estrategia del SCS se centra en la prevención universal desde edades tempranas: fomentar el deporte, la higiene del sueño, el uso responsable de la tecnología y los hábitos saludables. A pesar de los riesgos que entrañan los nitazenos, los vapers, las bebidas energéticas o el juego online, Mar Velasco lanza un mensaje de esperanza basado en la propia naturaleza humana: "El ser humano al final tiene una capacidad de resiliencia muy importante que hay que valorar y hay que potenciar". La clave, parece indicar la experta, no es prohibir el progreso, sino aprender a convivir con él de la manera "menos lesiva posible", poniendo límites que protejan nuestra integridad física y, sobre todo, nuestra salud mental en una sociedad cada vez más fragmentada.


Entrevista completa: