por Politican
El sector de la automoción en las Islas Canarias atraviesa un momento de tensa calma, marcado por una vigilancia constante de los mapas geopolíticos internacionales. La estabilidad de esta industria, pilar fundamental para la movilidad y la economía del archipiélago, se encuentra hoy supeditada a la evolución de conflictos bélicos que, aunque geográficamente lejanos, amenazan con desatar una tormenta perfecta en los puertos canarios. Rafael Pombriego, vicepresidente de la Federación Regional Canaria de Empresarios Importadores y Concesionarios de Automóviles (Fredica), ha analizado en el programa "A Buenas Horas con José Luis Martín" la situación actual, dejando claro que el sector podría ser uno de los grandes afectados si la inestabilidad internacional se consolida.
La industria del automóvil moderna es un engranaje global donde una pieza que falla en Asia puede detener una cadena de montaje en Europa y, en última instancia, dejar un concesionario vacío en Tenerife o Gran Canaria. Pombriego señala con especial énfasis la importancia estratégica del estrecho de Ormuz y el flujo de petróleo hacia China. "Si China para su producción, lógicamente eso va a tener unas consecuencias importantes", advierte el vicepresidente de Fredica, subrayando que la dependencia de los países asiáticos —grandes productores mundiales— es el primer eslabón de una cadena que podría romperse.
En primera instancia, los problemas de suministro afectarían fundamentalmente a las producciones que provienen de Japón, Corea y China, sin olvidar la creciente relevancia de la India. Para Canarias, este escenario es doblemente peligroso. La condición de ultraperiferia del archipiélago impone retos logísticos que no afectan al continente de la misma manera.
- Doble insularidad: La logística de vivir en un archipiélago a miles de kilómetros de la península complica el flujo constante de mercancías.
- Mercado no preferente: Pombriego es honesto al reconocer que, ante una escasez global, Canarias no es una prioridad: "Canarias no es de las preferentes porque tenemos un mercado muy pequeñito".
- Costes de flete: Aunque aún no hay una fractura total del mercado, el incremento del coste de los combustibles ya se refleja en los fletes, lo que inevitablemente terminará encareciendo el producto final.
"En principio nosotros pensábamos que si esto dura poco, el efecto sobre el sector puede ser reducido. Sin embargo, la situación se puede complicar bastante si este conflicto se alarga en el tiempo", afirma Pombriego, quien define el sentimiento actual del sector más como una "cierta incertidumbre" que como una preocupación desesperada, al menos de momento.
Uno de los datos más alarmantes que maneja Fredica es la drástica caída en el sector del alquiler de vehículos, el conocido Rent-a-car. Este segmento representa entre el 30% y el 35% de las ventas totales de automóviles en las islas, por lo que cualquier fluctuación en su demanda tiene un impacto directo y profundo en las cuentas de resultados de los importadores.
A principios de este año, las cifras fueron demoledoras: en el mes de enero, el mercado de alquiler cayó un 70%. Febrero siguió una senda similar, y aunque marzo mostró una ligera mejoría, el acumulado anual sigue siendo preocupante. Pombriego explica que, tras el "pánico" post-COVID y la guerra de Ucrania, las empresas de alquiler ya han completado su proceso de renovación de stock. "Yo creo que ya las empresas tienen los stocks necesarios y suficientes, y eso ha significado que dejen de comprar coches nuevos", puntualiza.
El vicepresidente de Fredica vincula directamente la salud del automóvil con el rendimiento turístico. Existe el riesgo de que el encarecimiento de los combustibles no solo afecte a la fabricación de coches, sino también al precio de los billetes de avión. Lo que en un principio podría parecer un beneficio por el desvío de turistas desde destinos competidores en conflicto, podría convertirse en un lastre si volar a las islas se vuelve prohibitivo.
Pombriego es tajante al respecto: "Que se toque ese pilar fundamental de las islas, la economía de las islas, sería algo negativo". El turismo no solo genera divisas de forma directa, sino que reparte riqueza al resto de la economía, incluido el sector del automóvil que suministra las flotas para los millones de visitantes que recibe el archipiélago cada año.
Más allá de las crisis internacionales, el sector del automóvil en Canarias lucha contra sus propios demonios internos. El análisis de Rafael Pombriego pone el foco en una realidad social y técnica que lastra la renovación de la flota: el parque móvil canario es "excesivamente viejo", superando ya los 16 años de antigüedad media.
Este envejecimiento no es solo una cuestión de estética o modernidad; es un problema de seguridad vial, emisiones contaminantes y consumo de combustible. Sin embargo, la solución no es sencilla debido a la realidad socioeconómica de las islas:
- Sueldos bajos: Canarias cuenta con una de las capacidades adquisitivas más bajas de España y Europa.
- Precariedad laboral: La especialización en el sector servicios genera una inestabilidad que retrae al consumidor a la hora de afrontar el compromiso de pago que supone un vehículo nuevo.
- Precios al alza: A pesar de existir una gama amplia de precios, el encarecimiento generalizado dificulta el acceso a la propiedad de un coche moderno.
Ante esta situación, Fredica ha sido proactiva en sus demandas al Gobierno de Canarias y al Ejecutivo central. "El sector ha pedido un plan específico para Canarias... pero hasta ahora no ha salido nada", lamenta Pombriego. Entre las medidas solicitadas destaca la reducción del IGIC para los vehículos de combustión de bajas emisiones (recordando que los eléctricos ya gozan de un tipo cero) y la puesta en marcha definitiva del Programa MOVES y Auto+, dotado con 400 millones de euros a nivel nacional.
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