por Politican
En una entrevista realizada en el programa "A Buenas Horas con José Luis Martín", Lucía Jiménez, concejal de Vivienda del Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana, desgrana el proceso de transformación que ha liderado en los últimos dos años y medio en su área, un periodo que define como de "saneamiento estructural" y "recuperación de la ambición pública".
Lucía Jiménez explica que la estrategia para salvar a la empresa pública no fue casual, sino fruto de una coordinación estrecha entre la concejalía y la entidad. Según detalla la edil, el primer paso fue dotar de liquidez a GESVISUR a través de encargos directos de la propia concejalía, como las direcciones facultativas de las obras de rehabilitación. "Tuvimos que poner en marcha todo el proceso de levantar la empresa", relata Jiménez, subrayando que hoy la realidad es radicalmente distinta.
Para dejar atrás la etapa de las externalizaciones masivas que desangraban las arcas municipales, se apostó por un equipo técnico propio y cualificado. En la actualidad, GESVISUR cuenta con una plantilla sólida compuesta por dos arquitectos, un ingeniero, una abogada y un aparejador, además de dos administrativos en proceso de incorporación. Este equipo no solo ha permitido estabilizar las cuentas, sino proyectar unos ingresos que alcanzan ya el 1,2 millones de euros.
"La empresa pública va a la par de la concejalía de vivienda; si no hay objetivos en vivienda, la empresa solo genera gastos", advierte la concejal. Esta falta de coordinación previa es, a su juicio, la que provocó que la entidad estuviera al borde del colapso, tirando de fondos propios sin generar retorno alguno para el ciudadano.
El saneamiento ha permitido pasar de un presupuesto inicial de apenas 200.000 euros en 2023 a una capacidad de ejecución de obras que supera los 50 millones de euros en el presente ciclo. Este salto cuantitativo ha sido posible gracias a la captación de fondos externos y a la recuperación de la confianza de otras administraciones.
Lucía Jiménez ha vertebrado su gestión sobre tres líneas de trabajo claramente diferenciadas, diseñadas para atacar el problema de la vivienda desde diversos ángulos: la rehabilitación de urbanizaciones públicas, la construcción de nuevas promociones y el fomento del alquiler asequible.
Uno de los puntos donde la concejal pone mayor énfasis es en la profundidad de las reformas emprendidas. Durante décadas, las intervenciones en el municipio se limitaron a labores estéticas de escaso impacto estructural. "Hasta ahora, las rehabilitaciones eran un simple lavado de cara, pinturita y se acabó", critica Jiménez.
Frente a ese modelo, el Ayuntamiento está ejecutando actualmente la rehabilitación de seis urbanizaciones, con una inversión cercana a los 16 millones de euros. Estas obras incluyen la instalación de ascensores, rampas de accesibilidad, sustitución de ventanas y la implementación de sistemas de aislamiento térmico (SATE).
Especial atención merecen proyectos como el de la urbanización "Las Llaves", que con 300 viviendas y 25 bloques, representa el mayor reto de rehabilitación en el municipio. Lucía Jiménez reconoce que el camino ha sido tortuoso: "Ha sido un proyecto que en su momento, en 2019, fue aprobado pero quedó medio abandonado". Al retomarlo, el equipo tuvo que lidiar con una actualización de precios que encareció la obra en casi un millón de euros, además de gestionar prórrogas de subvenciones europeas.
Por otro lado, la urbanización "Santa Águeda", en El Pajar, presentaba deficiencias estructurales alarmantes. "Tanto Santa Águeda como Las Llaves tenían graves problemas... estaban incluso con pilares intentando aguantar y estaban muy muy mal", confiesa la edil, enfatizando que estas obras no son solo una cuestión de estética, sino de seguridad pública.
San Bartolomé de Tirajana arrastra un déficit histórico que Jiménez no duda en denunciar: "Hace 22 años que no hay construcción de vivienda pública en este municipio". Romper esta inercia ha requerido una movilización de recursos sin precedentes, sumando unos 41 millones de euros destinados específicamente a la promoción y construcción.
La hoja de ruta para los próximos años contempla actuaciones clave en diversos puntos de la geografía municipal:
El Pajar: Construcción de 70 viviendas.
Lomo de Maspalomas: 52 viviendas, cuya primera promoción se espera que comience a finales de este año.
Castillo del Romeral: 30 viviendas de nueva planta y la compra de un edificio de 26 viviendas vacías para destinarlas al alquiler asequible.
Esta última medida, la adquisición de inmuebles ya construidos, busca ofrecer soluciones rápidas a una demanda que ha crecido de forma exponencial. Jiménez revela un dato estremecedor: si hace dos años recibían entre 100 y 200 solicitudes anuales de vivienda, hoy esa cifra se ha disparado hasta las 800 o 900 solicitudes. "Todo lo que hagamos va a ser poco", admite con realismo.
La convivencia entre el uso residencial y el turístico es uno de los grandes caballos de batalla en el sur de Gran Canaria. La concejal califica como "inconcebibles" los precios en la zona turística, donde apartamentos de apenas un dormitorio y 40 metros cuadrados superan los 1.500 euros mensuales.
Incluso en las zonas residenciales, los precios raramente bajan de los 700 u 800 euros, una cifra inasumible para trabajadores de la hostelería con salarios de poco más de mil euros. "Una persona que trabaja, que tiene hijos, coche y actividades extraescolares, con ese sueldo casi no llega ni para mantener a lo suyo a final de mes", explica. Para paliar esta situación, el Ayuntamiento ha lanzado una línea pionera de ayudas al alquiler de 3.000 euros anuales para personas trabajadoras empadronadas, cubriendo hasta el 40% del precio del arrendamiento.
A pesar de los logros financieros y técnicos, la política de vivienda en San Bartolomé de Tirajana se enfrenta a muros difíciles de escalar: la burocracia administrativa y la falta de suelo disponible. Lucía Jiménez es clara al respecto: "La burocracia muchas veces frena los proyectos; un papel que no está en orden o falta una firma ralentiza todo el proceso".
La edil aclara que la elección del suelo es compleja debido a que muchos terrenos están destinados a otros usos o no están disponibles para uso residencial según el planeamiento actual. No obstante, destaca la labor del área de urbanismo para intentar "liberar suelo" y buscar la financiación necesaria para ejecutar nuevas obras.
Para Lucía Jiménez, el trabajo realizado en estos dos años no debe ser un esfuerzo aislado de una legislatura. La magnitud de la crisis habitacional requiere una visión a largo plazo. "Tenemos que trabajar en un plan de vivienda de manera continuada durante 16 años", afirma con determinación.
Aunque también preocupa, como asegura, el fenómeno del chabolismo, que ha vuelto a emerger con fuerza en zonas como El Cañizo o la entrada de San Fernando de Maspalomas, es un recordatorio constante de la urgencia de estas políticas. Jiménez señala que una parte importante de esta población es extranjera y a veces declina las opciones de ayuda ofrecidas, reconoce que es un tema "muy complicado y sensible" que requiere una respuesta integral.
Entrevista completa: