por Politican
Para comprender realmente quién fue el primer presidente de Canarias, ministro y una de las personalidades más influyentes de la democracia española, es necesario bucear en su "intrahistoria". Esto es precisamente lo que ha logrado Marta Saavedra, senadora del PSOE y sobrina directa del político, en su libro Jerónimo Saavedra: el último prócer. A través de un mosaico de 40 testimonios, que incluyen desde el prólogo de Pedro Sánchez hasta conversaciones con figuras clave de la política nacional y regional, Marta reconstruye la trayectoria de un hombre que fue, ante todo, un humanista.
Este libro no nace solo del afecto familiar, sino de la necesidad de dejar constancia de una trayectoria que, según la autora, sigue siendo desconocida para muchos como explica en entrevista en el programa "A Buenas Horas con José Luis Martín". "Quería dejar constancia desde toda esa variedad de voces de esa trayectoria que es, en buena medida, desconocida para muchos canarios y para personas del resto de España", explica Marta Saavedra, subrayando que su vínculo personal y las conversaciones mantenidas en la intimidad de los veranos en La Palma le permitieron acceder a un perfil que trasciende lo público.
Uno de los pasajes más reveladores del libro, y que Marta destaca como fundamental para entender el "buen arte de hacer política", es el papel mediador que desempeñó Jerónimo Saavedra en la formación del Pacto de las Flores. Este acuerdo, que llevó a la presidencia a Ángel Víctor Torres, tuvo en Saavedra a un arquitecto en la sombra cuya autoridad moral fue determinante.
Marta Saavedra relata cómo, en las entrevistas realizadas para el libro tanto a Ángel Víctor Torres como a Casimiro Curbelo (líder de ASG), ambos coinciden en la importancia de la intervención de Jerónimo. La autora relata que existía una amistad profunda entre Saavedra y Curbelo que se mantuvo intacta a pesar de las vicisitudes orgánicas del partido años atrás. En este contexto, la intermediación de Jerónimo fue el puente necesario para generar confianza entre las partes.
"A Casimiro le pareció muy importante que Ángel Víctor se acercara a él con ese respeto que suponía la intermediación de Jerónimo Saavedra", afirma Marta. El libro recoge una frase lapidaria de Casimiro Curbelo que resume perfectamente el peso de la figura del exministro: "Por favor, si Jerónimo me lo pide, ¿cómo voy a decir yo que no?". Esta capacidad de tender puentes incluso después de haberse retirado de la primera línea es, para la autora, un ejemplo de que los grandes referentes políticos nunca deben "sobrar" en las organizaciones, reivindicando así el valor de la experiencia frente al "edadismo" actual.
Jerónimo Saavedra fue, en palabras de su sobrina, "el político más trascendental que ha dado la historia de la democracia en Canarias". Su labor comenzó mucho antes de ocupar cargos institucionales, ya desde finales de los años 60 como docente en la Universidad de La Laguna. Tras una formación de 14 años viajando por el mundo y conociendo diferentes modelos sociales y políticos, regresó a las islas con una visión global que fue "un regalo para Canarias".
Para Saavedra, el archipiélago era una obsesión positiva. A pesar de haber ejercido política al más alto nivel nacional como ministro, siempre terminaba volviendo a su tierra. Fue él quien sentó las bases de la autonomía, trabajando duramente para unir un territorio marcado por el insularismo y las fragmentaciones geográficas.
Su formación en Alemania durante los años 50 y 60 le imbuyó de un concepto de federalismo que intentó aplicar en las islas. "A él le costaba mucho asumir la complejidad de los distintos insularismos porque tenía una visión global", explica Marta Saavedra. Sin embargo, su pragmatismo le permitió sacar adelante hitos legislativos fundamentales.
Uno de los mayores orgullos de su gestión, que la autora pone en valor, es la defensa de la protección del territorio. Gracias a la legislación impulsada en su primera legislatura, más del 40% del territorio de Canarias quedó protegido. Este compromiso con el medio ambiente, sumado a su apuesta decidida por la educación y la cultura, define una etapa en la que las islas pasaron de un retraso absoluto a la modernidad democrática.
La trayectoria de Jerónimo Saavedra no estuvo exenta de momentos amargos. El libro aborda uno de los episodios más debatidos de la política canaria: la moción de censura presentada por Manuel Hermoso, quien fuera su propio vicepresidente. Este evento, a menudo calificado como una "traición política", supuso el nacimiento de lo que hoy conocemos como Coalición Canaria a través de una amalgama de grupos nacionalistas e insularistas, como señala.
Marta Saavedra explica que intentó entrevistar a Manuel Hermoso para el libro, pero en 2025, cuando se realizaba la investigación, el político se encontraba ya muy enfermo. No obstante, el libro recoge el testimonio de quienes vivieron aquel momento, como JJ Rodríguez, secretario de organización en aquella etapa. A pesar de la dureza de aquel golpe político, Marta destaca que su tío era una persona con poca capacidad de rencor. "Sabía perdonar, pero no olvidaba; era una persona muy inteligente y pragmática", señala la autora. Jerónimo prefería centrarse en la capacidad de rectificación y en seguir tendiendo puentes, una cualidad que le permitió mantener el respeto de sus adversarios hasta el último día.
Otro de los pilares del libro es la dimensión humana y social de Jerónimo Saavedra como pionero en la visibilización del colectivo LGTBI en la alta política española. Para un hombre nacido en 1936, dar el paso de hablar abiertamente de su orientación sexual fue un acto de valentía extraordinario que impactó profundamente a la sociedad de la época.
La autora recuerda con especial emoción la anécdota del prólogo de un libro anterior donde Jerónimo describía la pérdida de su pareja. El momento en que la familia de su compañero le pidió incluir su nombre en la esquela como "compañero" fue un punto de inflexión emocional. Aunque en su entorno familiar y cercano su homosexualidad siempre fue vivida con naturalidad, en el ámbito público tuvo que enfrentar incluso reticencias dentro de su propio partido.
"Me contó alguna anécdota homofóbica, incluso a nivel de partido, que es la que más le dolía", confiesa la autora. Sin embargo, Saavedra siempre respondía con una sonrisa, sintiéndose por encima de esos sesgos. Su filosofía de vida se resumía en una frase que su sobrina destaca con insistencia: "La sociedad ideal es aquella en donde todo el mundo se tolera". Para la autora, su gesto fue la semilla de cambios legislativos posteriores, como la ley de matrimonio igualitario, y una prueba de su fe inquebrantable en el progreso social.
El libro está estructurado de manera original, dividiendo los testimonios en "movimientos" de una sinfonía, un guiño a la gran pasión de Jerónimo por la música clásica. En sus páginas aparecen voces como las de Felipe González, Alfonso Guerra, Augusto Hidalgo o Margarita Ramos, conformando un retrato coral de un hombre que, hasta el último día, tuvo al Partido Socialista y a Canarias en su cabeza.
Hacia el final de la entrevista, Marta rescata una reflexión que resume el optimismo antropológico de su tío. A pesar de la crispación actual y los extremismos en redes sociales, Jerónimo siempre mantenía la misma respuesta cuando se le preguntaba si la sociedad canaria era mejor ahora que en sus inicios: "Inevitablemente somos mejores y dentro de 20 años seguiremos siendo mejores".
Entrevista completa: