jueves 12 de marzo de 2026 - Edición Nº954

Política general | 12 mar 2026

Entrevista Exclusiva

Alejandra Sánchez (SATSE): "No solo cuidamos a los demás, también tenemos derecho a cuidar de nuestra propia vida".

05:01 |La delegada de Igualdad de SATSE en Canarias explica los motivos por los que el 45% de las enfermeras y fisioterapeutas en Canarias se plantea abandonar su profesión


por Politican


Recientemente, el sindicato SATSE ha hecho públicos los resultados de una encuesta demoledora en el marco del Día Internacional de la Mujer. Los datos son, cuanto menos, preocupantes: más del 45% de estos profesionales en las Islas Canarias se ha planteado seriamente dejar la profesión.


Esta cifra no es un número aislado ni una estadística vacía; es el reflejo de una realidad marcada por la imposibilidad de conciliar la vida familiar con una labor profesional que exige una entrega total, a menudo a costa de la salud mental y física de quienes cuidan. Según explica en el programa "A Buenas Horas con José Luis Martín" Alejandra Sánchez, delegada de Igualdad de SATSE en Canarias, el problema de la conciliación es una constante en las consultas diarias del sindicato. 

 

Una conciliación inexistente bajo el peso de horarios "alocados"

El estudio presentado por SATSE pone el foco en los obstáculos que impiden a estos profesionales tener una vida fuera del hospital o el centro de salud. La realidad de la sanidad pública y privada está marcada por turnos rotatorios, guardias eternas y jornadas maratonianas que desdibujan cualquier intento de planificación personal. Para muchos, no saber qué horario tendrán la próxima semana es la norma, no la excepción.

 

Sánchez subraya que la preocupación no es pasajera ni exclusiva de una fecha conmemorativa. "Esto no quiere decir que solamente nos tengamos que preocupar ese mismo día, sino simplemente es poner en voz de los que no pueden exteriorizar su sentimiento ante los problemas que están teniendo con la conciliación", explica la delegada. Estos problemas incluyen dificultades para cuidar de hijos o familiares dependientes, pero también afectan al desarrollo personal más básico: estudiar, hacer deporte o simplemente descansar.

 

El precio invisible de la conciliación: Impacto económico y pensiones

Uno de los puntos más críticos que destaca Alejandra Sánchez es que la conciliación, en el sistema actual, no es un derecho plenamente garantizado, sino un "lujo" que el profesional debe costearse. Ante la imposibilidad de ajustar sus turnos, muchas enfermeras recurren a reducciones de jornada o excedencias, lo que conlleva una pérdida directa de ingresos.

 

Sin embargo, el daño va más allá del presente. Sánchez advierte sobre las consecuencias a largo plazo: "Este personal tiene que pagarlo. ¿Cómo lo paga? Deja de cobrar ahora, pero el día de mañana, cuando estemos hablando de pensiones, va a dejar de cobrar también. Esto no es un problema puntual de ahora, sino que se extiende a lo largo del tiempo profesional". Esta brecha de género es especialmente sangrante en una profesión donde el 82,56% de las encuestadas son mujeres, quienes terminan asumiendo el coste económico de los cuidados familiares ante la rigidez del sistema sanitario.

 

La desconexión digital: Una asignatura pendiente en la gestión sanitaria

A la dureza de los turnos presenciales se suma la incapacidad de desconectar una vez finalizada la jornada. Los datos de la encuesta revelan que casi el 40% del personal sigue recibiendo comunicaciones de trabajo fuera de su horario laboral. Esta falta de desconexión digital impide un descanso efectivo y genera un estado de alerta constante que deriva en fatiga crónica.

 

Alejandra Sánchez relata situaciones cotidianas que ilustran este estrés: desde profesionales que deben dormir con el teléfono al lado por si los llaman para una sustitución de última hora, hasta el miedo a perder una oportunidad laboral por no tener cobertura durante un rato de ocio. "No hay una desconexión digital del todo. Tienes que incorporarla porque a lo mejor no hay personal. El 80% de los encuestados coinciden en que falta personal para cubrir estas cosas", denuncia la delegada de SATSE.

 

La crisis de personal y el fenómeno del "solape de jornada"

La falta de efectivos es el origen de gran parte de estos males. Cuando un servicio no tiene suficientes profesionales, cualquier imprevisto —una baja, un permiso o una urgencia— recae sobre los hombros del resto del equipo. Esto genera un círculo vicioso donde la administración deniega permisos de conciliación por "necesidades del servicio", aumentando el quemado profesional (burnout).

 

Sánchez explica que la valoración de las plantillas es compleja debido a la diversidad de servicios, pero insiste en la necesidad de negociar ratios adecuados. "Es muy difícil valorarlo, pero sí se pueden negociar políticas con las administraciones para paliar estos efectos adversos", comenta. En este sentido, reconoce que aunque cuesta sentar a la administración a negociar debido a las partidas presupuestarias, existe una voluntad de diálogo que esperan que se traduzca en hechos.

 

Trabajar gratis para no abandonar al paciente

Un problema histórico que SATSE sigue denunciando es el llamado "solape de jornada". Este tiempo es el que una enfermera dedica, una vez terminado su turno, a transmitir la información relevante sobre los pacientes al compañero que entra. Es un tiempo de trabajo efectivo, vital para la seguridad del paciente, pero que actualmente no se reconoce ni se retribuye en la mayoría de los casos.

 

"Tenemos una mala costumbre que es quedarnos a hacer un cambio de turno. Todo ese tiempo de solape estamos pidiendo que se nos tenga en cuenta como tiempo efectivo trabajado y se abone. Lo que no se puede es trabajar gratis", afirma tajante Sánchez. Esta situación se agrava cuando el relevo se retrasa por causas de fuerza mayor y el profesional se ve obligado a quedarse para no dejar el servicio desatendido, restando horas a su vida privada y a su propia conciliación.

 

El incremento de las agresiones: Un síntoma de una sociedad crispada

Otro de los factores que empujan a los profesionales a plantearse el abandono de la carrera es el preocupante aumento de la violencia en los centros sanitarios. La crispación social y la percepción de una sanidad colapsada terminan pagándolas quienes están en primera línea.

 

Sánchez destaca que las enfermeras son especialmente vulnerables debido al contacto directo y constante con el usuario. "En atención primaria, una enfermera está en su consulta, cierra la puerta y se queda sola", recuerda. Esta soledad las expone a insultos y agresiones físicas que, en muchas ocasiones, no llegan a denunciarse por el desgaste que supone el proceso legal o por la propia resignación del profesional.

 

Medidas disuasorias y protocolos de seguridad

Desde SATSE abogan por un refuerzo real de la seguridad en los centros de salud y hospitales. La sola presencia de vigilantes de seguridad tiene un efecto disuasorio que podría evitar muchas situaciones desagradables. Sánchez defiende que los profesionales no deben aguantar faltas de respeto en su ejercicio diario: "Yo no tengo por qué estar en una consulta y aguantar que me estén insultando". El sindicato insta a no callar y a activar los protocolos de prevención de acoso y agresiones para que la administración tome cartas en el asunto.

 


Entrevista completa: