por Politican
Ada Santana, diputada del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) por la provincia de Las Palmas no solo representa un cambio demográfico en la Cámara Baja, sino que carga con la responsabilidad de ser una de las voces más jóvenes en un hemiciclo que, históricamente, ha sido territorio de la veteranía. Tras casi dos años y medio de legislatura, su experiencia ofrece, en el programa "A Buenas Horas con José Luis Martín", una perspectiva única sobre cómo se gestiona la información, el impacto de la polarización y la realidad de los diputados que viajan semanalmente desde el archipiélago canario a la capital.
Para Ada Santana, el hecho de ser joven en una institución de tal magnitud no es una cuestión meramente estadística, sino un desafío constante. En sus propias palabras, se le está dando una oportunidad a la gente joven, algo que considera fundamental para la salud democrática del país. Sin embargo, este privilegio conlleva una presión añadida: el miedo a que el error individual se convierta en un estigma para todo un colectivo.
"Al final, en cierta manera te conviertes en un representante de la generación en el sentido de que como lo hagas mal ya automáticamente es como que todos los jóvenes lo hacen mal y no se les debe dar una oportunidad", explica la diputada con una sinceridad que refleja el peso de las expectativas. A pesar de esto, Santana valora positivamente que en esta legislatura se haya dado un avance significativo con la presencia de personas jóvenes, aunque reconoce que sigue siendo "bastante insuficiente". El relevo generacional, para ella, no solo refresca las ideas, sino que complementa la trayectoria de quienes llevan décadas en el hemiciclo.
La diputada defiende una cámara que sea un espejo de la sociedad: "Yo creo que al final también es una cuestión de democracia, lo que debe haber representado es personas de todas las edades, tanto gente joven como gente mayor". En este sentido, rompe una lanza a favor de la diversidad de experiencias, señalando que incluso compañeros de 50 años en su primera experiencia política pueden aprender de jóvenes que llevan años formándose en las juventudes de sus respectivos partidos.
La trayectoria de Santana en el Congreso ha sido cualquier cosa menos tranquila. Define la actual legislatura como "un poco anómala" debido a la velocidad con la que se suceden los acontecimientos. Desde el debate de la amnistía hasta los conflictos bélicos internacionales, el flujo de información es tan denso que parece eclipsar los logros previos en cuestión de días.
"Yo recuerdo cuando llegué al Congreso que estábamos con el debate de la amnistía y la amnistía me parece ya que es una cosa como del siglo pasado", bromea Santana para ilustrar la rapidez del panorama político. Para ella, lo más perjudicial es precisamente esa falta de tiempo para reposar la información y buscar soluciones idóneas, ya que el ritmo "viene marcado por fuera", por las situaciones globales y la actualidad inmediata.
A pesar de la vorágine, Santana ha logrado impulsar iniciativas concretas. Su trabajo se centra especialmente en las áreas de Trabajo y Seguridad Social, así como en Juventud e Infancia. Una de sus propuestas más recientes, aprobada en diciembre, aborda el uso de aplicaciones de citas por parte de los jóvenes y su relación con la violencia sexual hacia las mujeres jóvenes.
Además, su papel como ponente en el Estatuto del Becario destaca como uno de sus hitos más significativos. Este proyecto, aprobado recientemente en el Consejo de Ministros, es vital para millones de jóvenes que se incorporan al mercado laboral. Santana destaca que trabajar en temas que afectan el día a día de la juventud, como la vivienda y la emancipación, es la única vía para reenganchar a una generación que a menudo ve la política como algo "turbio u oscuro".
Una de las críticas más recurrentes hacia el Congreso es la imagen de escaños vacíos durante las intervenciones de diputados de grupos menores. Santana desmitifica esta percepción explicando la dinámica interna de trabajo. Los plenos son maratonianos, comenzando a las 9 de la mañana y terminando, en ocasiones, pasadas las 7 de la tarde. "Pero hay razones laborales de peso tras esas ausencias".
Los diputados, especialmente los de partidos grandes como el PSOE o el PP, se especializan por áreas. Cuando no se debate un tema de su competencia directa, aprovechan para mantener reuniones de trabajo en Madrid que no podrían realizar el resto de la semana cuando están en sus provincias de origen. "Tú aprovechas también esos días para hacer las reuniones que tienes que tener en Madrid, ese tiempo en el que estás en el pleno realmente también lo estás utilizando para trabajar", afirma.
Por otro lado, Santana lamenta profundamente la imagen que proyectan las sesiones de control, a menudo marcadas por gritos e insultos. Culpa, en parte, al impacto de las redes sociales y la búsqueda del "clic" fácil: "Es una pena que al final lo que se retransmita sea ese ruido, sean esos golpes en los escaños... damos una pésima imagen a la ciudadanía". La diputada defiende un debate de rigor frente a la polémica que, paradójicamente, es lo que suele obtener mayor audiencia mediática.
Uno de los temas más espinosos en la carrera de cualquier diputado es la disciplina de voto. Santana es clara al respecto: se debe a sus siglas. "A mí me han votado por ir en una lista del Partido Socialista, no por ser Ada Santana... al final te debes a esa disciplina". No obstante, esto no le impide tener pensamiento propio. Se define como una política que cree en los "militantes, no en los hooligans".
En la entrevista, admite haber tenido discrepancias internas en temas digitales o en cuestiones como el voto a los 16 años, con el cual afirma no estar de acuerdo personalmente. Respecto a la eterna crítica de los partidos nacionalistas canarios sobre si los partidos nacionales defienden realmente las islas, Santana es tajante: "Defender Canarias es muy amplio... me parece que es una idea bastante vacía". Cuestiona si defender las islas significa privatizar servicios o fortalecer el sistema público, sugiriendo que el nacionalismo a menudo usa la "defensa de Canarias" como un paraguas conveniente pero falto de contenido ideológico concreto.
A pesar de las diferencias ideológicas, Santana destaca el buen clima que existe entre los diputados canarios de distintas formaciones, como Cristina Valido (Coalición Canaria) o los representantes del Partido Popular. "Entre los diputados canarios nos llevamos muy bien. Siempre a un canario que lo juntes con otro canario fuera de Canarias se va a llevar bien", comenta sobre los encuentros en aeropuertos y los vuelos de tres horas que comparten.
Sobre su relación con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, recuerda con orgullo su estreno en la Mesa de Edad durante la sesión constitutiva. Aunque el trato diario es limitado por la agenda presidencial, lo define en las distancias cortas como un tipo "bastante afable".
Entrevista completa: