por Politican
El Museo Elder de la Ciencia y la Tecnología en Las Palmas de Gran Canaria ha dejado de ser únicamente un espacio de divulgación para convertirse en un prototipo vivo de sostenibilidad. Aridane González, profesor de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y actual presidente del Comité de Personas Expertas para el Cambio Climático, Economía Circular y Azul de Canarias, analiza en profundidad el impacto de este proyecto integral que busca redefinir la relación entre la arquitectura urbana y el medio ambiente.
Para González, la iniciativa del Museo Elder destaca por su naturaleza holística, un término que repite con insistencia durante la entrevista. No se trata de una simple instalación de placas solares, sino de un análisis transversal que abarca desde la eficiencia energética hasta la gestión hídrica y de residuos, marcando un antes y un después en la gestión de infraestructuras públicas en el archipiélago.
La mayoría de los proyectos de sostenibilidad suelen centrarse en una única faceta, como la instalación de fuentes de energía renovable. Sin embargo, Aridane González subraya que el éxito del Museo Elder reside en haber abordado el problema desde todos sus ángulos. "Es un placer ver iniciativas de este tipo, donde un edificio público haga un proyecto que sea holístico, que vea el análisis desde todos sus ángulos para mejorar la eficiencia energética, pero sobre todo para mejorar sus huellas de carbono", afirma el experto.
González compara el funcionamiento de una edificación con el de una estructura social compleja. Según su visión, "un edificio tiene la misma dinámica, el mismo metabolismo que una ciudad, pero en pequeña escala". Por ello, buscar los enlaces para unir todos los aspectos del funcionamiento de un inmueble es vital para lograr una eficiencia real.
El proyecto no solo produce energía que autoconsume, sino que valora de forma integral las emisiones de gases de efecto invernadero derivadas de:
-La luminaria y el sistema eléctrico.
-La gestión del calor y el aire acondicionado.
-El ciclo del agua y la reducción de residuos.
-La eficiencia térmica de la fachada.
Uno de los puntos que más destaca el presidente del Comité de Expertos es la gestión del agua a pequeña escala. En Canarias, la producción y distribución de agua es una actividad que consume ingentes cantidades de energía y genera una huella de carbono significativa. "Invertir en la correcta distribución y en la eficiencia de la red hidráulica es una compensación de carbono", explica González.
En el museo, esto se traduce en sistemas que optimizan el consumo humano, como baños diseñados para el ahorro y el fomento del uso de botellas permanentes. "El plástico de un solo uso es el que es un problema en sí", sentencia, recordando que la economía circular debe ser el eje vertebrador de cualquier proyecto que aspire a ser sostenible a largo plazo.
Uno de los elementos visuales más llamativos de la transformación del Museo Elder es su nueva envolvente, una estructura que muchos ciudadanos confunden con un simple cambio estético, pero que esconde una función técnica vital. Aridane González es tajante al respecto: "La envolvente no cambia por una cuestión estética, cambia por una cuestión de eficiencia".
Los edificios públicos a menudo se convierten en "islas de calor" que absorben radiación y elevan la temperatura de su entorno. La nueva piel del museo actúa como un escudo térmico. Según González, esta fachada ha sido diseñada para que la penetración de la radiación se vea minimizada, guardando la energía en el interior y permitiendo que el edificio se convierta en un refugio climático.
"Estar aquí es una maravilla. La temperatura es estable, además producida con energías limpias", comenta el experto durante la entrevista, señalando que este tipo de espacios serán esenciales para una sociedad que enfrenta olas de calor cada vez más frecuentes y extremas.
En el caso del Elder, el aprovechamiento de la radiación no solo evita el sobrecalentamiento, sino que optimiza la inversión, ya que "el sobrante de energía de un lado sea lo que necesita otro de los puntos".
A pesar del éxito del proyecto, el camino no ha estado exento de dificultades. González identifica la burocracia como el principal obstáculo para la acción climática en España y Europa. "Si tú me preguntaras ahora cuál es la primera decisión que yo tomaría sobre acción climática, sería revisar los procesos administrativos", confiesa.
Para el experto, los tiempos administrativos y los tiempos de la emergencia climática no están acompasados. Un proyecto puede tardar entre 5 y 10 años en ejecutarse debido a procesos de fiscalización excesivamente rígidos. "Estamos hablando de una emergencia climática, testear algo en 5 o 10 años para ver si es válido... esos tiempos no están acompasados". No obstante, destaca que la Ley Canaria de Cambio Climático ya establece la obligatoriedad de que los edificios públicos cuenten con un registro de su huella de carbono y busquen mecanismos para reducirla.
Canarias está intentando que las compensaciones por emisiones de CO2 se queden en el archipiélago. González explica un concepto novedoso: las compensaciones indirectas. No se trata solo de plantar árboles (el recurso más conocido), sino de invertir en proyectos de eficiencia como los del Museo Elder. "La eficiencia en el agua, la eficiencia en el aire, la eficiencia térmica... todos estos son proyectos de compensación indirecta que deben reflejarse en la línea de trabajo del Gobierno".
La importancia de que este proyecto se realice en un museo y no en otro edificio administrativo reside en su capacidad de comunicación. González resalta que el Museo Elder tiene el deber de transferir este conocimiento a la sociedad, desde escolares hasta turistas y jubilados. "La sociedad no solo va a aprender cómo funciona una placa, sino la necesidad de tener este tipo de proyectos en edificios e incluso en nuestra vida diaria".
El futuro de la eficiencia energética pasa por la tecnología de vanguardia. González menciona el uso de la Inteligencia Artificial (IA), los sensores y los gemelos digitales como herramientas fundamentales.
-Machine Learning: Para predecir hábitos de consumo y optimizar el rendimiento.
-Sensórica: Para apagar luces o aire acondicionado en salas que no se están utilizando.
-Gemelos Digitales: Para testear estrategias de futuro en un entorno virtual antes de aplicarlas.
"La inteligencia artificial es una herramienta que ha llegado para hacernos mejores", afirma con convicción.
El proyecto del museo también tiene una vertiente social. Al generar energía limpia y contar con sistemas de almacenamiento (baterías), se abre la puerta a las comunidades energéticas. Esto permite que vecinos que no pueden instalar placas en sus viviendas se beneficien de la energía producida en edificios públicos cercanos.
Además, el ahorro económico es considerable. Aridane González invita a la reflexión: "No hacer nada significa seguir quemando del orden de 100.000 barriles de petróleo diario en Canarias". Si los edificios públicos reducen su factura eléctrica, ese presupuesto puede ser redirigido a derechos sociales y a la adaptación del territorio ante desastres naturales.
Entrevista completa: