por Politican
Guillermo Mariscal, secretario tercero de la Mesa del Congreso y veterano diputado del Partido Popular por Las Palmas, en una profunda entrevista en el programa "A Buenas horas con José Luis Martín", ha diseccionado la actualidad parlamentaria con un tono pedagógico, necesario para que el ciudadano de a pie comprenda por qué se bloquean medidas que, en teoría, cuentan con el consenso de casi toda la cámara.
Uno de los puntos más controvertidos de la agenda política reciente ha sido la votación del llamado "Decreto Ómnibus", que incluía, entre otras muchas medidas, la revalorización de las pensiones. Guillermo Mariscal es tajante al explicar por qué su formación no apoyó este paquete: "Los seguidores de este programa habrán visto la película de Bill Murray, Atrapado en el tiempo... el año pasado pasó exactamente lo mismo". El diputado se refiere a la estrategia del Gobierno de introducir medidas populares dentro de un paquete legislativo mucho más amplio y complejo, lo que él denomina como la "gran albóndiga".
Este mecanismo permite al Ejecutivo, según Mariscal, rodear una iniciativa que cuenta con el apoyo del 100% de la cámara —como es la subida de las pensiones— con otras medidas diseñadas exclusivamente para satisfacer las demandas de sus socios de investidura, lo que Alfredo Pérez Rubalcaba definió en su día como el "Gobierno Frankenstein". Para Mariscal, esta forma de legislar es una falta de respeto al electorado: "No hace falta venir con grandes documentos para decir vamos a subir las pensiones... Mi compañero Juan Bravo sacó el texto que nosotros registramos en noviembre... son tres folios".
El mensaje de Mariscal para los pensionistas, especialmente los de Canarias, es de absoluta tranquilidad. Asegura que la subida del mes de enero está garantizada al 100% y que la responsabilidad de que la medida se tramite de forma limpia recae únicamente en el Gobierno. "Está en el tejado del Gobierno traer la semana que viene un Real Decreto solo con la subida de las pensiones, porque el apoyo ya ha sido ofrecido desde el PP hacia abajo", afirma con rotundidad, subrayando que no se debe "tomar el pelo a la gente" utilizando sus ingresos como moneda de cambio política.
Como representante de la provincia de Las Palmas, Mariscal no rehúye el análisis de la política canaria y su proyección en Madrid. Existe una paradoja evidente: mientras en las islas Coalición Canaria (CC) y el Partido Popular gobiernan en coalición con una relación que el propio Mariscal califica de "extraordinaria y sólida", en el Congreso de los Diputados la realidad es muy distinta.
El diputado ha realizado un estudio pormenorizado del comportamiento de voto en la Cámara Baja, arrojando datos que podrían sorprender a muchos electores insulares. Según Mariscal, "más del 80% de las votaciones que en esta casa tenemos diariamente, Coalición vota con el PSOE". Esta estadística sitúa a la formación nacionalista en una sintonía con el Ejecutivo central que solo es comparable a la de Sumar o Bildu, indica. "No se vale contar aquí una cosa y en Gran Canaria otra. Coalición Canaria es un aliado sólido del grupo parlamentario socialista", advierte.
Mariscal critica lo que considera una falta de visión estratégica por parte de CC en Madrid, poniendo como ejemplo la votación sobre la central nuclear de Almaraz, que produce el 7% de la electricidad en España sin emisiones de CO2. Mientras el PP defendía su continuidad para asegurar la soberanía energética, Coalición Canaria votó en contra, algo que Mariscal tilda de "poco inteligente". Para el diputado, la labor de un representante canario en Madrid debe ser ganar amigos y aliados en otras provincias para que las dificultades económicas de las islas sean comprendidas y apoyadas a nivel nacional, tal como ocurrió en 2015 cuando el Gobierno del PP, con mayoría absoluta, impulsó los incentivos fiscales que han convertido a Canarias en un plató de cine internacional.
Con dos décadas de experiencia parlamentaria a sus espaldas, Guillermo Mariscal ha ocupado puestos de alta responsabilidad, desde la secretaría general del grupo parlamentario bajo distintas direcciones hasta su actual posición en la Mesa del Congreso. Al ser preguntado por su futuro y la posibilidad de repetir en las listas de 2027, el diputado prefiere mantener la cautela y centrarse en el trabajo diario, adoptando una filosofía que él mismo denomina como "cholista": paso a paso y partido a partido.
"Estoy muy agradecido al Partido Popular porque me ha permitido desarrollar mi vocación personal... yo quería ser diputado", confiesa Mariscal. Su satisfacción no proviene solo de las grandes votaciones, sino de la capacidad de influir en sectores específicos, como la industria cultural. Su agenda está llena de encuentros con el sector para buscar iniciativas que sigan generando prosperidad en su tierra.
Sin embargo, el panorama nacional le preocupa profundamente. Mariscal señala que España ha "naturalizado que no haya presupuesto", algo que califica de "tremendamente irresponsable". Para un gestor público, gobernar con las cuentas prorrogadas del año 2022 para una legislatura que ya no existe es jugar con la realidad económica del país. Esta debilidad estructural, sumada a la fragmentación parlamentaria, crea un escenario de incertidumbre donde el Ejecutivo parece más centrado en la "propaganda que en la acción política".
Mariscal también reflexiona sobre el cambio en el comportamiento del electorado europeo y español. Observa con preocupación la desaparición de los partidos socialistas tradicionales en países como Francia o Italia, y cómo la política basada en las formas y la confrontación directa está ganando terreno entre los más jóvenes. "Si tú eres un espectador inteligente, acabas pensando que te están tomando el pelo... y cuando te enfadas, acabas tomando decisiones de carácter político votando por impulsos", analiza.
Frente a este fenómeno, el diputado aboga por recuperar la "seriedad y sensatez" del Congreso. Su propuesta es clara: volver a los proyectos legislativos concretos, diseccionar los problemas y ofrecer soluciones exclusivas para cada tema, ya sea energía offshore, pensiones o infraestructuras, alejándose del ruido mediático y los decretos inabarcables.
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