por Politican
Canarias tiene un potencial geopolítico impresionante. Así lo indicó en el programa "A Buenas Horas con José Luis Martín" el analista internacional Miguel Ángel Melián; sin embargo esa potencialidad tricontinental no la tienen muchos territorios en el mundo. El archipiélago cuenta con una serie de beneficios por ser territorio ultraperiférico, pero más allá de eso, posee capacidades y condiciones a nivel económico, comercial y de posición geoestratégica que España debería seguir impulsando y potenciando para sacar rédito de ello. Según Melián, lo que espera en este 2026 es un escenario complejo donde Canarias juega en un segundo orden geopolítico a nivel global, pero en un primero a nivel europeo, ya que el archipiélago es, en palabras del experto, "la punta de lanza para el flanco sur de la OTAN y de la Unión Europea".
Sin embargo, existe una preocupación latente sobre si se está desaprovechando esta ubicación privilegiada. Melián advierte que la región se está dejando en un segundo plano en favor de otros escenarios como el Ártico o Europa del Este. "Canarias tiene que apretar, pero dependemos de las decisiones del gobierno nacional, que es el que despliega esas directrices estratégicas", afirma. Un ejemplo crítico es la Estrategia España-África 2025-2027, donde apenas se menciona a Canarias en cuatro o cinco ocasiones, lo cual constituye, a juicio del analista, un desperdicio de potencial estratégico.
La situación se vuelve más tensa al observar al vecino del este. Marruecos está apretando a nivel geoestratégico, siendo conocedor de sus capacidades y fortaleciendo una red de alianzas consolidadas con potencias como Francia, Estados Unidos, Israel, Arabia Saudí y Emiratos Árabes. Melián destaca que el reino alauita ya está haciendo concesiones para prospectar gas y petróleo cerca de sus aguas, sumado a la cuestión del Sáhara Occidental y la reclamación de las aguas territoriales que afectan directamente al entorno canario.
Uno de los puntos de fricción más importantes es el Monte Tropic, rico en telurio y cobalto. Melián señala que si no hay una respuesta contundente desde España, la posición internacional del país podría verse erosionada. Existe el temor de que la buena relación de Donald Trump con el reino de Marruecos —que fue el primer país en reconocer a EE. UU. en el siglo XVIII— facilite un escenario donde el archipiélago sea el foco de interés por sus recursos minerales. "Espero que no se dé, porque si en Canarias tenemos un problema, creo que poca gente nos vendría a defender", advierte con crudeza el experto.
Pese a los riesgos, Melián aporta un matiz de calma: no considera que, bajo la actual doctrina estratégica, sea una prioridad para Trump intervenir directamente en el Atlántico en una región tan convulsa como el Magreb o el Sahel. No obstante, la posibilidad de que Marruecos presione para obtener concesiones sobre los recursos naturales cerca de Canarias es un factor que no puede ignorarse en la agenda de seguridad nacional.
El análisis de Melián no se detiene en las fronteras canarias. Observa cómo Donald Trump ha vuelto a implementar tácticas que recuerdan a la Guerra Fría. El analista menciona la "Madman Theory" (Teoría del Hombre Loco) de Nixon, que consiste en proyectar una imagen de irracionalidad para generar temor y forzar concesiones del adversario. Trump combina esto con la "Estrategia del Salami", cortando beneficios poco a poco hasta que la acción tiene el peso suficiente para provocar una reacción.
Melián rompe el mito de que Trump actúa únicamente por impulso. "Trump tiene esa capa de intelectualidad basada en un equipo bastante fuerte donde yo considero que la cabeza pensante es Marco Rubio, el secretario de Estado", explica. Bajo esta dirección, el uso de la imprevisibilidad es una herramienta calculada. Trump amenaza con lo peor para que, a la hora de negociar, cualquier pequeña rebaja en sus demandas lo mantenga siempre en una posición de superioridad frente al resto.
-Estratégico-militar: El control de la salida al Ártico.
-Recursos naturales: Hidrocarburos y minerales en un escenario de competición con Rusia y China.
-Recursos hídricos: Groenlandia posee el 10% de las reservas de agua natural del mundo, un factor de presión vital considerando los problemas de agua que enfrenta Estados Unidos.
El escenario venezolano también ha sufrido transformaciones radicales. Aunque Nicolás Maduro ha sido apartado, el régimen chavista no se ha desmoronado por completo. Melián explica que una deposición total del régimen hubiera activado a las guerrillas y redes dependientes que llevan 27 años en el poder, arriesgando una guerra civil. En este contexto, figuras como Delcy Rodríguez emergen como perfiles más "moldeables" a los intereses transaccionales de Trump durante una supuesta transición.
Sobre el papel de la oposición, Melián analiza el gesto de María Corina Machado de entregarle una medalla del Nobel a Trump como un esfuerzo por mantenerse en su agenda. Sin embargo, recalca la frialdad del presidente estadounidense: Machado fue obligada a entrar a la Casa Blanca por la sección de visitantes y no por la de representantes estatales. "Trump es un hombre de negocios muy transaccional y ve el mundo desde un punto de vista bastante realista", subraya Melián, señalando que estos detalles buscan quitar peso político a los actores secundarios.
Al abordar la situación en Ucrania, Melián describe un panorama desolador. En 2026, Rusia ha intensificado sus operaciones aprovechando la debilidad del gobierno de Zelenski, quien cuenta con un apoyo mínimo de su población (apenas 2 de cada 10 ucranianos) y se enfrenta a graves casos de corrupción interna. Mientras tanto, "Rusia tiene un presupuesto militar de economía de guerra aprobado para 2026-2028".
A pesar del rearme de potencias como Alemania y Japón, y la vuelta del servicio militar obligatorio en varios países europeos, Melián se mantiene optimista respecto a un conflicto convencional a gran escala. Cree que estamos ante una reconfiguración del sistema internacional donde los estados luchan más por su supervivencia que por acuerdos comerciales.
Para Melián, lo que estamos viviendo es el fin de una era. "Se acabó el buenismo", confirma. La visión pacifista de las últimas décadas está siendo sustituida por una narrativa bélica necesaria para la disuasión. El mundo no va necesariamente hacia una Tercera Guerra Mundial, sino hacia una "competición sostenida" donde el margen de error es mínimo y cualquier mal cálculo puede ser catastrófico. En este nuevo tablero, Canarias debe despertar y reclamar su lugar estratégico antes de que otros decidan su futuro por ella.
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