miércoles 21 de enero de 2026 - Edición Nº904

Política general | 21 ene 2026

Entrevista Exclusiva

Antonio Luis González, presidente de Fedeco: "Cuando cierra un comercio, la calle muere"

05:01 |El presidente de Fedeco asegura que la digitalización no es una opción, sino una tabla de salvación en un océano dominado por gigantes de logística global


por Politican


El panorama comercial en Canarias y, por extensión, en el ámbito nacional, se encuentra en un punto de inflexión crítico. Tras un exhaustivo estudio de ocho meses, recorriendo isla por isla y sector por sector, Antonio Luis González, presidente de la Federación de Desarrollo Empresarial y el Comercio de Canarias (Fedeco), ha presentado en el programa "A Buenas Horas con José Luis Martín" una "radiografía" cruda pero necesaria sobre la salud de nuestro tejido empresarial. Con la vista puesta en un 2026 que promete ser "interesante" pero cargado de incertidumbres, el diagnóstico es claro: la digitalización no es una opción, sino una tabla de salvación en un océano dominado por gigantes de logística global y modelos de consumo importados que amenazan con desdibujar la identidad de nuestras ciudades.

 

La brecha digital: Más allá de tener un correo electrónico

El informe presentado por Fedeco arroja datos que invitan a una reflexión profunda sobre la madurez tecnológica de nuestras pymes. Según González, aunque se ha alcanzado un nivel de digitalización que podríamos considerar aceptable en términos generales, la realidad del comercio electrónico es alarmante. "El 54% más o menos viene a ser, digamos, un nivel adecuado de digitalización", señala el presidente, pero matiza de inmediato que en lo que respecta al e-commerce, la situación es "bastante deficiente".

 

La cifra es reveladora: solo un 26% de los comercios alcanza las cotas mínimas de ventas online. Esto supone un cuello de botella para la competitividad. González es tajante al respecto: "Necesitamos muchísima más inversión en comercio electrónico de todas las índoles y una integración de la toma de datos". No se trata simplemente de estar en internet, sino de profesionalizar la gestión. Para el presidente de Fedeco, el salto cualitativo implica pasar de un TPV "analógico" a sistemas conectados, plataformas integradas y el uso de herramientas CRM que permitan volcar datos de facturación y comerciales directamente a la contabilidad.

 

Sin embargo, la realidad a pie de calle muestra una heterogeneidad que complica cualquier diagnóstico simplista. En el transcurso de su investigación, Fedeco ha detectado carencias que se consideraban superadas hace décadas. "Nos hemos encontrado con cosas que entendíamos como ya superadas... comercios que ni siquiera tienen un correo electrónico o no tienen presencia en internet", confiesa González con una mezcla de sorpresa y preocupación. Esta brecha no solo afecta a la visibilidad, sino al cumplimiento normativo, como ocurre con el sistema Verifactu, cuya implementación se ha prorrogado un año más ante la imposibilidad material de que todo el tejido empresarial pudiera adaptarse a tiempo.

 

El turismo como motor del desarrollo tecnológico

Dentro de esta radiografía, no todos los sectores avanzan a la misma velocidad. El estudio de Fedeco confirma que la interacción con el visitante es un catalizador para la modernización. Aquellos sectores que mantienen un trato directo con el turismo presentan un grado de desarrollo notablemente superior. En palabras de Antonio Luis González: "Todos esos tienen un nivel superior de tres, cuatro y hasta incluso diez puntos por encima de lo que sería la normalidad".

 

Este "efecto arrastre" es positivo, pero deja en evidencia a otros colectivos, como las ferreterías, que requieren de una mayor integración para no quedar rezagados. La conclusión es que la digitalización real debe ser transversal, independientemente de si el cliente es un turista o el vecino de la esquina.

 

El fin de las rebajas tradicionales y la "mala copia" del modelo americano

Uno de los puntos más críticos tratados por el presidente de Fedeco es el cambio radical en los ciclos de consumo. Hemos pasado de un modelo netamente europeo, con campañas de rebajas y navidades perfectamente delimitadas, a una irrupción agresiva del modelo americano liderada por el Black Friday. El problema, según González, no es solo la competencia, sino la forma en que el mercado local ha intentado emular estas prácticas.

 

"Copiamos, y cuando copiamos, encima copiamos mal", sentencia el líder empresarial. Mientras que en Estados Unidos el Black Friday es una carta jugada a un solo día tras Acción de Gracias, en nuestro entorno se ha diluido en una sucesión interminable de descuentos que desvirtúan el valor del producto. "En el mes de agosto hay campañas de Black Friday de agosto... hay Blue Days en noviembre... el consumidor está esperando cuál es la fórmula de saltar de rebaja en rebaja para no darle valor al tejido comercial".

 

Esta dinámica es especialmente sangrienta para el pequeño comercio. Mientras que las grandes superficies tienen "músculo" para aguantar estrategias de precios agresivas —a menudo calificadas por González como "poco éticas"—, el minorista de barrio depende de una campaña de Navidad sólida para sobrevivir. En sectores como la perfumería, el textil o el calzado, la Navidad puede representar entre el 50% y el 60% de la facturación anual. Si el margen de beneficio se erosiona con descuentos prematuros o mal planificados, la viabilidad del negocio desaparece.

 

El triángulo imposible: Bueno, bonito y barato

González apela a la conciencia del consumidor frente a la tiranía de la inmediatez y el precio bajo que ofrecen las plataformas externas. Existe una dualidad injusta en lo que el cliente exige: al comerciante físico, que estuvo presente durante la pandemia dando servicio, se le exige perfección, rapidez y garantías totales. Sin embargo, ante lo que viene de fuera, el consumidor es más permisivo.

 

"Por cinco céntimos más barato te lo traen de la otra parte del mundo... si en el reparto te llega más tarde, te da igual, no le pedimos garantías, simplemente es más barato", lamenta el presidente. Es el dilema del triángulo comercial: "Si es bueno y bonito, no puede ser barato. Si es barato y bueno, no puede ser bonito". El pequeño comercio local ofrece el valor de la cercanía y la calidad, pero no puede competir en una guerra de precios contra plataformas que, además, disfrutan de una "fiscalidad irrisoria".

 

Urbanismo y seguridad: El comercio como alma de la ciudad

La desaparición del comercio minorista no es solo un problema económico; es una crisis social y urbanística. Antonio Luis González vincula directamente la vitalidad de las calles con la presencia de establecimientos abiertos. Cuando un local cierra y se reconvierte en vivienda vacacional o simplemente queda abandonado, la ciudad cambia su fisionomía y su percepción de seguridad.

 

"Una calle donde el tejido comercial está muerto, no hay actividad, no hay vida... es una ciudad más insegura", advierte. El comercio genera un tránsito natural de personas, un flujo que actúa como generador de movimiento de masas. Por ello, el cierre de una librería, un bazar o una tienda de barrio es una pérdida que el ciudadano solo lamenta cuando ya es demasiado tarde.

 

Para Fedeco, el modelo a seguir es la oferta multicanal. El ejemplo de la hostelería, que ha integrado el reparto a domicilio como algo natural y no opcional, debe trasladarse al resto del comercio. Sin embargo, González denuncia una saturación en los servicios de mensajería mientras los locales físicos permanecen vacíos: "Todos los días entra un avión en Tenerife y otro en Gran Canaria para repartir... los establecimientos están vacíos. Algo está fallando".

 

Crítica a la gestión pública: "No tienen ni idea" de levantar una persiana

El tono de Antonio Luis González se vuelve especialmente firme al hablar de la clase política y la legislación que afecta al sector. Para el presidente de Fedeco, existe una desconexión total entre quienes dictan las normas y quienes las sufren a diario. Al ser preguntado por los legisladores, González no duda en ser "políticamente incorrecto": "No es que no sepan... es que no tienen ni idea".

 

La crítica se centra en la falta de experiencia real en el sector. González lamenta que se coloquen a personas en áreas de comercio por compromisos de partido y no por capacidad o "ganas de conocer el servicio público". Esto deriva en "desaguisados" normativos y en una política de ayudas que, a su juicio, es errónea.

 

"No le des el bono al cliente para que se lo gaste en rebajas; dámelo para yo hacerme tecnológico y conseguir un segundo canal", propone como alternativa a los bonos de consumo tradicionales. El sector no necesita parches temporales, sino inversión estructural que permita al pequeño comercio competir en igualdad de condiciones tecnológicas. Asimismo, insta a la creación de "bolsas de establecimientos" municipales que garanticen alquileres y condiciones estables para fomentar el emprendimiento comercial y el empleo de calidad.

 


El valor del empleo estable frente a los números

A diferencia de los grandes conglomerados donde el trabajador es a menudo "un número o un DNI", el comercio minorista se caracteriza por la estabilidad y la regeneración natural. "Muchas veces la imagen de la empresa no es el propietario, son las personas que nos atienden... es un empleo de calidad y un empleo estable", afirma González. En el comercio, los refuerzos de campaña suelen convertirse en relevos generacionales o sustituciones permanentes, creando un tejido social que las grandes cadenas, que redimensionan sus plantillas en cuanto terminan las subvenciones, no pueden ofrecer.


Entrevista completa: