por Politican
La seguridad vial en España atraviesa un momento de transformación digital que, lejos de aportar claridad, ha generado un mar de dudas entre los conductores. La inminente obligatoriedad de la baliza V16 geolocalizada, destinada a sustituir a los tradicionales triángulos de emergencia, y el estado precario de los vehículos patrulla son temas candentes. Para arrojar luz sobre esta situación, Juan Couce, portavoz de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), ha ofrecido un análisis detallado y crítico en el programa "A Buenas Horas con José Luis Martín" sobre la realidad que enfrentan tanto los ciudadanos como los propios agentes en las carreteras.
Uno de los principales problemas que señala Couce es la desinformación reinante respecto a qué dispositivo es el correcto. El mercado se ha inundado de luces de emergencia, pero no todas cumplen con los requisitos de conectividad que exigirá la Dirección General de Tráfico (DGT).
El portavoz de la AUGC destaca que existe una "información poco clara al respecto". Según datos de la subdirectora general de tráfico, existen cerca de 200 balizas homologadas listadas en la página web del Ministerio. Sin embargo, esta variedad, lejos de ayudar, complica la elección para el usuario medio.
Couce es contundente al señalar la brecha generacional como un obstáculo insalvable para muchos conductores: "Creo que la mitad de la población española no está acostumbrada a las nuevas tecnologías. Si a mis padres les dicen que la baliza que tienen no está homologada, no van a saber comprobarlo".
Esta situación crea un escenario donde el conductor, queriendo cumplir la ley, puede acabar adquiriendo un producto inservible. Incluso los propios agentes admiten la dificultad de discernir en el momento si un dispositivo es el adecuado o no, dado que hay cientos de modelos y las diferencias pueden ser mínimas, reduciéndose a veces a "un error de un número".
Otra inquietud que surge entre los usuarios es la privacidad. La nueva baliza V16 geolocalizada envía la posición del vehículo a la nube de la DGT 3.0 en caso de avería. Esto ha levantado sospechas sobre si existe una brecha de seguridad o un control excesivo por parte de la administración.
Ante esto, Couce sugiere que debería ser la Agencia de Protección de Datos quien se pronuncie, aunque relativiza el miedo al espionaje gubernamental comparándolo con el uso cotidiano de los teléfonos móviles.
Más allá de la homologación, la cuestión de fondo es la seguridad real. ¿Es la baliza V16 más segura que los triángulos? La postura desde la agrupación de tráfico, según transmite su portavoz, es escéptica.
Los compañeros de la agrupación de tráfico, tanto motoristas como unidades de atestados, "no lo tienen claro". Couce argumenta que si los conductores ya tienen dificultades para ver las luces prioritarias azules de un vehículo policial —que son potentes y visibles—, "malamente van a ver una baliza". De hecho, menciona que ocurren muchos siniestros viales donde vehículos de la Guardia Civil con las luces puestas sufren accidentes porque los conductores no los perciben.
El problema fundamental radica en la pre-señalización. Con los triángulos, el conductor advierte el peligro a una distancia prudencial antes de llegar al obstáculo. "Con los triángulos sí que preseñalizabas... pero ahora se encuentra la baliza, la luz, la puedes ver o no ver", explica Couce. Los motoristas de la agrupación insisten en que este cambio "poco va a solucionar", aunque reconocen que es una decisión del gobierno de turno que deberá acarrear con las consecuencias.
La recomendación oficial de la DGT de permanecer dentro del vehículo con la baliza puesta en caso de avería es, para muchos expertos y para el propio Couce, una temeridad en ciertas circunstancias.
Su consejo personal y profesional es claro: no retirar los triángulos del coche. "Si ya tenemos los triángulos desde hace 20 años que son obligatorios, yo seguiría con los triángulos". Su protocolo de actuación sería poner la baliza para evitar la denuncia, pero inmediatamente "me saldría de la vía e intentaría poner un triángulo, por lo menos para que alguien lo vea". La prioridad es evitar el siniestro, no esperar pasivamente dentro del coche a ver si la luz funciona.
La preocupación por las multas es palpable. ¿Qué pasará si un conductor tiene la baliza incorrecta por error? Couce aclara el papel de la Guardia Civil: "Los agentes denuncian unos hechos y la autoridad competente es la que sanciona".
Aunque la norma existe, el portavoz de la AUGC apela al sentido común y a la discreción de los agentes, especialmente en los primeros meses de transición. "No creo que ningún compañero de la agrupación de tráfico los denuncie por intentar señalizar un obstáculo", comenta en referencia al uso de triángulos junto a la baliza.
Respecto a llevar una baliza no homologada, reconoce que él mismo no ha comprobado la suya: "En casa de herrero, cuchara de palo". Por ello, espera que los agentes tengan "mano izquierda" y no denuncien sistemáticamente estos errores técnicos, dado que la comprobación es compleja y la información confusa.
No se puede ignorar el factor económico. Estas balizas se venden en oficinas de correos y otros establecimientos por precios que oscilan entre los 50 y 60 euros. Couce critica que se obligue a los ciudadanos a realizar este desembolso "con lo que está cayendo y con la crisis que hay". Para muchas familias, ese dinero equivale a un depósito de gasolina, y existe el temor de que, tras comprar una, cambie la normativa y se vean obligados a comprar otra nueva, dejando la anterior obsoleta.
Mientras la DGT exige a los ciudadanos modernizarse y comprar coches nuevos (recomendando no tener vehículos de más de 10 años), la realidad interna de la Guardia Civil es muy diferente. Juan Couce denuncia la hipocresía de estas recomendaciones frente al estado "totalmente obsoleto" de sus propios vehículos patrulla.
La situación descrita por la AUGC es alarmante. "Vemos vehículos con más de 200.000 km, algunos con 400.000", relata Couce. Pone como ejemplo específico el destacamento de tráfico de Lanzarote, en Arrecife, donde la "inmensa mayoría de las motocicletas" superan los 200.000 kilómetros, y las "nuevas" rondan los 180.000.
Para una motocicleta, esas cifras son excesivas y comprometen la seguridad. "Por muy bien que lo hayan tratado y muchas revisiones que haya tenido, pues a lo mejor habría que ir cambiándolo", lamenta.
El problema se agrava en las Islas Canarias debido a las complicaciones fiscales. Couce explica que, al realizar compras a nivel nacional, el tema del IGIC (Impuesto General Indirecto Canario) genera serios retrasos. Los vehículos tardan mucho en llegar porque deben eliminar el IVA y hacer un pliego de condiciones específico para las islas.
"Llevamos casi más de 30 años con IGIC en Canarias, podrían hacer las compras específicas para las islas", critica el portavoz, calificando de "perogrullo" que no se adapten los procesos administrativos a esta realidad fiscal conocida.
Aunque hay noticias de la llegada de 25 motocicletas nuevas (modelo BMW 1300) para la provincia de Las Palmas, que ya se encuentran en Tenerife, la cantidad es insuficiente. Con seis destacamentos de tráfico en la provincia, "no va a tocar ni a cuatro por destacamento". Esto significa que, mientras unos pocos afortunados patrullarán con seguridad, otros compañeros deberán seguir jugándose la vida en carreteras con vehículos que han superado con creces su vida útil.
Couce sentencia asegurando que, mientras se exige al ciudadano una adaptación tecnológica costosa y a veces confusa, los encargados de velar por su seguridad lo hacen, en muchas ocasiones, con herramientas desgastadas por el tiempo y el uso.
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