por Politican
Gabriel Corujo, delegado especial de la Ministra de Hacienda en el Consorcio de la Zona Franca de Gran Canaria, subraya la esencia de la misión del consorcio: "Somos una herramienta profundamente aduanera", explica. Esta naturaleza aduanera es la que otorga a la Zona Franca su sentido más profundo en proyectos que implican el movimiento de productos de un mercado a otro, permitiendo el almacenamiento por tiempo indefinido, la transformación de mercancías y su posterior reexpedición. La singularidad de la Zona Franca de Gran Canaria radica en su capacidad de ofrecer "ventajas fiscales en conjunción con la Zona Especial Canaria", lo que la convierte en un polo de atracción para empresas que buscan maximizar sus operaciones y minimizar sus costes. Corujo destaca cómo esta estructura permite "ahorrar mucho dinero, no tener que devengarse otros impuestos, manejar tu tesorería y comprar de diferentes formas", facilitando así economías de escala y una gestión empresarial más ventajosa.
La apuesta por la internacionalización no es una casualidad, sino una estrategia deliberada. La Zona Franca ha implementado dos líneas de acción claras: por un lado, comunicar al empresariado canario la utilidad de esta herramienta para la exportación y transformación de mercancías; por otro, y aquí reside la clave de su proyección, "posicionarnos en todo ese elenco de empresas que están buscando el sitio desde el cual abordar el mercado africano, el sitio desde el cual entrar en el mercado europeo o el camino a la inversa: Europa o África hacia Sudamérica". Esta visión responde a una realidad geográfica innegable y a una infraestructura portuaria de primer nivel.
La ubicación de Gran Canaria es, sin duda, su mayor activo. A pesar de la autopercepción local, la realidad es que el conocimiento de la posición estratégica del archipiélago no es universal. "La gente se asombra cuando ven que nosotros estamos a ciento y pocos kilómetros de la costa de África", relata Gabriel Corujo. Esta cercanía geográfica, a la vez que se mantiene la "seguridad jurídica europea y posibilidades de un mercado español y europeo", es un factor que asombra a muchos interlocutores internacionales. La Zona Franca de Gran Canaria no solo es parte de España, sino que se encuentra a una distancia insignificante del continente africano, un mercado "en desarrollo claramente atractivo".
Esta particularidad geoeconómica se ve reforzada por la infraestructura portuaria. En Gran Canaria, donde se ubican los dos recintos de la Zona Franca, se encuentra consistentemente en el top cuatro de los puertos españoles en casi todos los parámetros. Esta posición privilegiada atrae "mucha afluencia de barcos con banderas de países terceros", y la venta a estos buques es equivalente a vender a un país tercero, lo que "permite maximizar el uso de esta herramienta aduanera". La sorpresa de muchos al descubrir que Canarias es a la vez europea y tan cercana a África, con todas las implicaciones comerciales y de seguridad que ello conlleva, ha sido una constante en los viajes internacionales de la delegación. Las visitas de "varias delegaciones de gobierno chino en los últimos años" son un claro indicativo de este interés, sugiriendo "alguna estrategia probablemente para el mercado africano".
Más allá de la geografía, Gabriel Corujo destaca una conexión interpersonal y cultural con Latinoamérica que facilita las relaciones comerciales. "Yo casi te diría que somos casi casi casi lo mismo. Nos parecemos muchísimo a nivel de idiosincrasia", comenta, atribuyendo esta afinidad a una "historia de incorporación a la hispanidad" compartida. Esta conexión cultural se traduce en una mayor facilidad para establecer lazos y comprender las dinámicas empresariales, sentando las bases para colaboraciones futuras.
La estrategia de la Zona Franca de Gran Canaria en Latinoamérica se encuentra en una fase de consolidación. Lejos de buscar resultados inmediatos, el enfoque es construir una estructura sólida de contactos y confianza. "Sería muy ingenuo por nuestra parte pensar que nos vamos a bajar del avión al llegar con una maleta llena de contratos", admite Corujo. El objetivo inicial es "establecer la estructura, conocer a la gente", para que cuando surja la necesidad de contactar con Canarias o con países latinoamericanos, la Zona Franca sea el referente. Ya se están "conectando empresas operadoras de zona franca aquí con empresas operadoras en otros países", abriendo la puerta a negocios cruzados, apoyo logístico y estrategias conjuntas para el mercado africano. Este es el "primer paso para empezar a funcionar", transformando las oportunidades en algo "real, en lo tangible".
La relación con la Asociación de Zonas Francas de las Américas (AZFA) es vital para esta expansión. Esta pertenencia ha "ayudado a conectar mucho", facilitando una red de contactos invaluable. Eventos internacionales, como recientemente en Panamá que menciona Corujo, se convierten en espacios para fortalecer estas conexiones preexistentes. "Ya tenemos conexiones con personas a las que conocemos porque estamos en la Asamblea de AZFA", ilustra. Esto es crucial en Latinoamérica, donde el modelo de zona franca es más heterogéneo que en España, con una amalgama de modelos privados, público-privados y públicos. La Zona Franca de Gran Canaria también forma parte de la World Free Zones Organization (WFZO), el equivalente global, lo que demuestra un esfuerzo coordinado en el escenario internacional.
En el ámbito nacional, la colaboración con otras zonas francas españolas es fundamental. Las siete zonas francas en España son diversas, con las históricas (Barcelona, Vigo y Cádiz) liderando en antigüedad y dotación de suelo. Gran Canaria, con "20 muchos años", se considera parte del "pelotón" de las zonas francas modernas. La relación con la Zona Franca de Cádiz, por ejemplo, es particularmente sinérgica debido a la "economía azul" que comparten. Esta colaboración se traduce en el "intercambio de buenas prácticas" y en el "poner en contacto a empresarios de un lado y del otro". El concepto de sinergia se define como el proceso por el cual "1 + 1 te va a dar un poco más que dos", buscando apoyarse mutuamente para "llegar un poquito más allá".
Aunque la Zona Franca de Gran Canaria lidera entre las zonas francas modernas, su crecimiento se enfrenta a un desafío histórico: la falta de suelo propio. A diferencia de las zonas francas pioneras, que fueron dotadas con "bolsas de suelo terriblemente grandes", la Zona Franca de Gran Canaria "no fue creada con una dotación de suelo, sino en suelo que es dominio público portuario". Esta situación ha generado "discrepancias" y ha ralentizado el desarrollo.
El mayor reto para la Zona Franca de Gran Canaria antes de que finalice 2025 es, precisamente, la "consecución de suelo propio". Gabriel Corujo enfatiza la urgencia de esta necesidad: "Estamos empujando muy fuerte la consecución de suelo propio". La meta es clara: "concesionar nosotros el suelo y ponerlo a disposición de los operadores a través de arrendamientos o la fórmula jurídica que sea", para que las infraestructuras estén preparadas para una estrategia "de plug and play". Esto significa que las empresas puedan "venir a enchufarse y empezar a trabajar" de inmediato, sin esperar años para arrancar proyectos sencillos como una campa o una nave.
Corujo confía firmemente en que esto "posibilitaría que más empresas canarias puedan acceder a contratos a los que ahora no acceden", eliminando la barrera del tiempo que los contratos actuales no permiten para amortizar inversiones en infraestructuras. Aunque reconoce que "no es sencillo" y ha costado "bastantes peleas", la visión para 2026 es que la Zona Franca de Gran Canaria pueda "disponer de ese suelo y trabajar con él". Es un paso crucial para consolidar su posición como motor económico y facilitar el acceso de las empresas locales al vasto mercado internacional que tienen a su alcance.
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